La crisis ambiental es básicamente alteración hídrica. El daño que producen los rayos solares ante el menor espesor de la capa de ozono es general. Ello pone en evidencia la experiencia mendocina y la necesidad de enfocar el asunto con pautas específicas, ver temas nuevos, ser creativos, atreverse a tomar desafíos, probar: no meramente aprovecharse al límite de lo ya existente.
Con una actitud un tanto pueblerina, mostramos el incremento de las luces en las fotos panorámicas de la ciudad, en los entrenamientos y espectáculos. Orgullosos, como muestra de avances. Se insiste en organizar reuniones nocturnas. Entiendo las razones, pero todo se hace caro y complicado. Y me parece que somos pobres.
Es necesario internalizar como valor la noción de que la noche es privilegio del planeta tierra.
La noche nos permite ver a las estrellas, que era un espectáculo maravilloso, y nos permitía organizar la vida, en tanto complemento del día.
Desde la ciencia esto está ya planteado con la seriedad que merece. La carencia de este ritmo produce trastornos físicos específicos: a la hora de dormir, por ejemplo. Anulamos las condiciones naturales necesarias para la vida y pretendemos suplirlas con letreros, pinturas y exhortaciones a la felicidad.
El objetivo de reducir la iluminación hacia el cielo y evitar que esas luces entren a los dormitorios es lo que postula la nota de Los Andes del 22-5-2021, p.16. Esta afirmación surge de una entrevista a la científica del Conicet -área Astronomía- doctora Beatriz García.
Para abreviar, y que no sigan pasando los años vanamente, creo que hay que empezar ya. ¿Por dónde? Por el Parque General San Martín.
Lejos de pretender mejorar la seguridad del paseo en las horas nocturnas aumentando la iluminación artificial hay que hacer todo lo contrario, reducirla al mínimo, de tal manera que no se incentive el uso del paseo durante la noche, cuando los árboles liberan anhídrido carbónico, completando el ciclo diurno, de producción de oxígeno.
Por algo se ha establecido el día de la tierra, en el que los países apagan las luces siquiera sea por un momento, marcando que esto es bueno.
El caso del Parque puede convertirse en un ejemplo global. Ayuda a disminuir el gasto energético, con un sacrificio mínimo.
Recuperar la oscuridad necesaria. La noche debería aprovecharse para proporcionar el riego y de tal modo desalentar el delito. Hay suficientes vías para la circulación de vehículos que necesitan atravesar el Parque.
La seguridad aérea nocturna es otro punto a tener en cuenta en esta misma línea de pensamiento.
Rosa Guaycochea de Onofri. Docente universitaria jubilada.