Como argentino, y con la responsabilidad que me da el cargo de diputado, valoro toda política pública que ponga a las juventudes en el centro del debate. Pero para hacerlo en serio, primero hay que decir la verdad: el Servicio Militar Voluntario existe desde 1995. Lo que hoy se anuncia con bombos y platillos no es una reinstauración, sino una ampliación de algo que ya funcionaba, con algunos ajustes.
Eso no impide discutir cómo fortalecerlo. La defensa nacional necesita presencia estatal, pero sobre todo necesita formación. No podemos permitir que se repitan errores del pasado, cuando decisiones irresponsables enviaron a jóvenes sin preparación a enfrentar situaciones extremas. El coraje no reemplaza a la capacitación, y el uniforme no debe ser nunca una excusa para tapar la ausencia de oportunidades.
Si el objetivo es formar ciudadanos que puedan servir a la Nación, entonces la educación debe estar en el centro: oficios útiles, terminalidad educativa, acompañamiento psicológico, herramientas para el presente y el futuro.
Defender la patria no es obedecer sin preguntar, sino entender lo que se protege. Y eso empieza, siempre, con más libros y menos órdenes.
* Emanuel Fugazzotto. Diputado provincial. Partido Verde.