23 de febrero de 2026 - 00:00

La escritura reposada de una carta postal

¿Podrán los mensajes de WhatsApp, escritos velozmente, muchas veces sin signos de puntación y hasta sin palabras, que son reemplazadas por meros emojis, suplir la escritura reposada de una carta?

Hace pocos días, fue noticia que el correo de Dinamarca envió la última carta a un museo, dándole así su lugar como objeto del pasado. La decisión de dar de baja el servicio implicó también quitar del espacio urbano los característicos buzones rojos, que se han subastado como reliquias de un tiempo que no volverá. Justificados por la creciente y casi absoluta digitalización de la correspondencia, la finalización del correo postal en ese país cierra cuatrocientos años de historia.

Esta noticia de un país nórdico nos lleva a preguntarnos por el lugar de las cartas como forma de comunicación en el mundo actual. ¿Podrán los mensajes de WhatsApp, escritos velozmente, muchas veces sin signos de puntación y hasta sin palabras, que son reemplazadas por meros emojis, suplir la escritura reposada de una carta? ¿Podrán los lectores de esos mensajes interpretar cabalmente el sentir del emisor o emisora, y detenerse a pensar la respuesta sin arrebatos causados por falta de comprensión lectora pausada? Los brevísimos mensajes de Instagram, o de tantas otras redes sociales que nos invaden, ¿pueden contener en pocas líneas o caracteres las vivencias que otrora se compartían a lo largo de una página cuidadosamente manuscrita?

Por otro lado, sería hipócrita no reconocer que algunas cartas, como esta misma que el lector repasa ahora en una pantalla de un diario digital, ha sido enviada por email (el correo electrónico, al fin de cuentas, es correo también). Sin embargo, nos seguimos preguntando: ¿aprovechamos la ventaja del email para redactar cartas verdaderas, con párrafos que nos acerquen, aun en diferido, a las personas con quienes querríamos comunicarnos?

Tal vez el verano, como época de pausa, descanso y recuperación de actividades que nos hacen bien sea el momento de, una vez al año, empuñar la lapicera o disponernos frente al teclado y escribir la carta o el email que pueden ser una forma más de fortalecer vínculos. Como decía el poeta, pensador y místico Thomas Merton (1915-1968), la escritura de cartas es un apostolado de la amistad. Si hubiera vivido en nuestro siglo XXI, seguramente habría incluido en esta categoría también un buen correo electrónico escrito con dedicación.

* Marcela Raggio. Docente FFyL-UNCuyo.

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