18 de junio de 2016 - 00:00

Escolarizados: cómo enseñan a sus hijos los animales

Los animales pueden enseñarnos mucho sobre nosotros mismos. Pero, ¿cuáles son algunas formas en que los animales se enseñan entre ellos y a sus crías?”

Los animales pueden enseñarnos mucho sobre nosotros mismos. Tomemos por ejemplo al chihuahueño, cuya firmeza de carácter nos recuerda que debemos defendernos por nosotros mismos, incluso ante un adversario más grande.

¿Pero, quién les enseña? Eso es lo que quería saber el lector Jeremy Biome: “¿Cuáles son algunas formas en que los animales se enseñan entre ellos y a sus crías?”

Jefes de la clase
La enseñanza tiene su propio criterio, lo que incluye mejorar habilidades como resultado de la enseñanza, que el maestro solo modifique su comportamiento en torno del pupilo y un costo posible y ausencia de beneficio inmediato para el maestro.

Con base en estos estándares, solo algunas especies han sido identificadas como maestras. Los charlatanes de varios colores, aves nativas del sur de África, enseñan a sus hijos a asociar un “llamado de ronroneo” con recibir comida. El Wren azul enseña una “contraseña” a sus polluelos incluso antes de nacer, que posteriormente usan para pedir comida.

Las hormigas Temnothorax albipennis de Europa practican lo que se llama correr en tándem, donde una hormiga muestra a otra el camino a una nueva fuente de comida, e incluso retrasa el paso para que la nueva la alcance y observe hitos útiles.

Los suricatos de África son tutores pacientes con sus crías, enseñándoles a que sean cuidadosos con escorpiones peligrosos, una de sus principales presas.

Alex Thornton y Katherine McAufllife, de la Universidad de Cambridge, observaron en 2006 que los suricatos adultos acercan escorpiones muertos a las crías más jóvenes", y conforme crecen, (las crías) cada vez reciben más presas vivas, aunque heridas", a menudo sin el aguijón, explica Thornton.
Finalmente, los jóvenes se gradúan con presas intactas, destaca.

Los adultos también estimulan a sus pupilos: si una cría se muestra indiferente con el escorpión, el maestro a menudo la empuja suavemente, y en la vasta mayoría de los casos los jóvenes son obligados y se comen su cena.

Momentos de enseñanza
Es probable que haya otras especies que enseñen, dice Thornton, quien enlista a muchas en un estudio de 2008, incluyendo a los gatos domesticados y los guepardos, que matan presas para su descendencia joven pero que llevan presas vivas a sus hijos mayores, en una estrategia similar a la de los suricatos.

Thornton subraya que hay cierta “evidencia sugerente” de enseñanza en primates, aunque se requieren más estudios.

Por ejemplo, el tití león dorado encuentra presas en los huecos de los árboles y llama a sus crías para que se unan, dice Lisa Rapaport, antropóloga del comportamiento, de la Universidad de Clemson. Rapaport ha visto adultos en la selva costera del Brasil que emiten el llamado y dejan que sus hijos se acerquen al hueco de un árbol para atrapar una presa ellos mismos. Su éxito “sube por las nubes” con la ayuda de los adultos, indica Rapaport, lo que constituye “evidencia circunstancial” de enseñanza.

Curva de aprendizaje
La mayoría de los animales aprende observando a otros, lo que se llama aprendizaje social.

Los cachalotes adultos comparten información, como por ejemplo cuándo socializar y si un ballenato está en peligro, dice Shane Gero, fundador del Proyecto Cachalotes República Dominicana.

Los ballenatos aprenden su dialecto, o coda (una secuencia específica de clics únicos para su grupo regional), de las madres y otras ballenas de su unidad social, aunque, según Gero, no hay ninguna evidencia de enseñanza.

Es difícil identificar exactamente de quién aprenden, destaca, “de la misma forma en que se dificulta determinar si mi hijo aprendió a decir 'hola' de mí o de mi esposa o de mi papá o de su hermano mayor”.

Si los ballenatos alguna vez dicen malas palabras, ¿cuánto apuestan a que los adultos se culpan mutuamente?

LAS MAS LEIDAS