Las fuerzas iraquíes afrontaban ayer a los combatientes del grupo yihadista Estado Islámico (EI) alrededor de la antigua sede del gobierno provincial en el centro de la ciudad de Ramadi.
Las fuerzas iraquíes afrontaban ayer a los combatientes del grupo yihadista Estado Islámico (EI) alrededor de la antigua sede del gobierno provincial en el centro de la ciudad de Ramadi.
Tras su ofensiva del martes, en la que consiguieron adentrarse en el centro de Ramadi, las tropas gubernamentales seguían intentando expulsar al EI de la ciudad, pero su avance se veía ralentizado por los artefactos explosivos, los francotiradores y los ataques suicidas de los yihadistas.
Las fuerzas de Bagdad no consiguen tomar un cruce estratégico en el barrio de Hoz, cercano a la antigua sede gubernamental, cuyo control es clave para reconquistar la ciudad tomada por el EI en mayo.
Las características del lugar permiten que un reducido grupo de combatientes pueda contener el avance de un grupo más numeroso.
"El CTS (cuerpo de élite antiterrorista) despejó totalmente el barrio de Hoz y llegó cerca del complejo gubernamental", explicó el portavoz de las tropas iraquíes, Sabah al Numan.
Según el mando militar iraquí, el uso de explosivos por parte del EI obligó al ejército a cambiar de estrategia. "El plan consistía en entrar a Hoz desde el barrio de Dhubbat, pero por culpa de las minas, el CTS se desvió y entró por la orilla del río", dijo en un comunicado.
La pérdida de Ramadi en mayo fue la peor derrota infligida a las tropas de Bagdad por el EI, desde que el grupo yihadista tomó un tercio del territorio del país el año pasado.
El ejército gubernamental llevaba meses preparando el asalto, y poco a poco había logrado controlar los puentes y las carreteras estratégicas alrededor de la ciudad.
La recuperación total de la localidad podría ser clave en la lucha contra el EI en Irak, ya que permitiría aislar Faluya, un bastión yihadista situado entre Bagdad y Ramadi.