El proyecto de ley para reglamentar la unión civil entre parejas homosexuales desató una batalla en Italia entre diferentes sectores, que hoy saldrán a manifestar en todas las ciudades de la península para defender la regularización de las parejas del mismo sexo.
Italia, último país de Europa que no reconoce legalmente a las parejas homosexuales, intenta cubrir ese vacío legal con un proyecto de ley que deberá ser sometido a examen a partir del 28 de este mes.
El texto, elaborado por la senadora Monica Cirinná, del Partido Democrático, califica de "unión civil" a la pareja del mismo sexo o heterosexual que convive y otorga derechos y deberes.
Además de la pensión de reversibilidad en caso de muerte de uno de ellos, la ley contempla la posibilidad de adoptar el hijo natural o adoptivo de uno de los miembros de la pareja homosexual, lo que ha desatado duros enfrentamientos.
Si bien la oposición de derecha ha manifestado que votará a favor del proyecto que el gobierno de izquierda liderado por Matteo Renzi promueve, sectores moderados de centro y sobre todo militantes católicos del partido de gobierno, el Partido Democrático, anunciaron que darán batalla contra lo que consideran la legalización del "matrimonio" gay.
Los llamados "Cato-dem" han presentado varias de las 6.000 enmiendas, entre ellas una que pone como condición para adoptar al hijo del cónyuge, que no haya sido concebido a través de un vientre de alquiler. Sin esa garantía, el caso pasa a la justicia, para que el menor sea adoptado por otras familias.
La enmienda prevé una pena de hasta 2 años de prisión para los que acceden al alquiler de vientres y una multa de un millón de euros para todo italiano que accede a la gestación subrogada, aún si es legal en el país en el que recurrió.
La enmienda fue rechazada y calificada como "indecente" y "de mala fe", por la organización italiana de defensa de los homosexuales, Arcigay y se espera que sea rechazada durante las deliberaciones.
"Una ley que nace con la idea de reconocer derechos no se puede transformar en una ley que castiga penalmente y amenaza con cárcel", subrayó la asociación.
La ley de unión civil, en la que se evita claramente mencionar la palabra matrimonio y está dirigida a parejas y familias que vivían como "fantasmas" en su propio país. "Un primer paso para cubrir un retardo poco digno para Italia", comentó Gabriele Piazzoni, secretario nacional de Arcigay.