25 de septiembre de 2015 - 21:28

El Papa celebró misa ante más de 20 mil fieles en el Madison Square Garden

La tarde en Nueva York incluyó en encuentro con niños e inmigrantes en una escuela católica en Harlem y una recorrida por Central Park.

El Papa Francisco, brindó una misa multitudinaria en el Madison Square Garden de Nueva York, en la que se refirió a las grandes ciudades que presentan "pluralidad" pero, que a su vez, "esconden el rostro de tantos que parecen no tener ciudadanía o ser ciudadanos de segunda categoría".

Francisco, señaló entonces que "en medio del `smog la presencia de Dios sigue caminando" en la ciudad, logrando uno de los aplausos de la noche por parte de los más de 20 mil seguidores que desde horas del medio día comenzaron a llegar al gran estadio neoyorquino.

"Vivir en una gran ciudad es algo bastante complejo con un contexto pluricultural con grandes desafíos no fáciles de resolver. Las grandes ciudades son recuerdo de la riqueza que esconde nuestro mundo: la diversidad de culturas, tradiciones e historias", dijo el pontífice al brindar la homilía. Utilizando el español, el Papa aseguró que "las grandes ciudades se vuelven polos que parecen presentar la pluralidad de maneras que los seres humanos hemos encontrado de responder al sentido de la vida en las circunstancias donde nos encontrábamos".

Ante varias pantallas gigantes que iban traduciendo al inglés sus palabras, el santo padre hizo mención a los inmigrantes, tal como lo viene haciendo desde que inició su visita a los Estados Unidos, el día martes en Washington.

Las grandes ciudades "esconden el rostro de tantos que parecen no tener ciudadanía o ser ciudadanos de segunda categoría", dijo mencionando que "bajo el ruido del tránsito, bajo ½el ritmo del cambio, quedan silenciados tantos rostros por no tener derecho a ciudadanía".

Por "no tener derecho a ser parte de la ciudad "los extranjeros, los hijos de estos (y no solo) que no logran la escolarización, los privados de seguro médico, los sin techo, los ancianos solos" quedando al borde de nuestras calles, en nuestras veredas, en un anonimato ensordecedor". Estos individuos, continuó el líder del Vaticano, "se convierten en parte de un paisaje urbano que lentamente se va naturalizando ante nuestros ojos y especialmente en nuestro corazón".

Francisco, afirmó sin embargo que "el pueblo que camina, respira, vive entre el smog, ha visto una gran luz, ha experimentado un aire de vida", surgiendo otro de los momentos de celebración de los miles de feligreses ubicados de frente a un amplio altar vestido de blanco y secundado por detrás por un numeroso coro.

La misa, dictada en latín, español e inglés y de cerca de dos horas de duración, es el último evento de la intensa agenda que llevó adelante Francisco en la Gran Manzana y que continuará este fin de semana en Filadelfia.

El Papa encabeza una procesión en Central Park y cerrará su paso por Nueva York con una misa para unas 20.000 personas en el Madison Square Garden.

En Estados Unidos desde el miércoles, Francisco concluirá su visita el domingo en Filadelfia.

El papa Francisco protagonizó el viernes por la tarde un emotivo encuentro con niños e inmigrantes latinoamericanos en una visita a la escuela católica "Our Lady Queens of Angel" de East Harlem.

El sumo pontífice argentino fue recibido por una multitud en la puerta de la escuela de este tradicional barrio desfavorecido de mayoría latina, y se tomó su tiempo para saludar y dejar que le tomen fotos.

Acompañado por el arzobispo de Nueva York Timothy Dolan, ingresó a un aula de la escuela donde lo esperaban responsables de varias escuelas y estudiantes, que comenzaron a cantar al verlo llegar.

Sonriente, Francisco se colocó la mano en la oreja para pedir a los niños que cantasen más fuerte, lo que provocó risas entre los presentes.

Entre los niños de las escuelas de la Arquidiócesis de Nueva York que se reunieron con el Papa estaban Benjamín Grassia, de 9 años y padres argentinos, y Emely Rodriguez, de 8 y madre ecuatoriana y padre dominicano.

También se encontraba un niño musulmán, Essa Nahshal, de 7 años e hijo de yemeníes que asiste a la escuela Charles Barromeo, en el norte de Manhattan.

El pequeño Nahshal mostró a Francisco en una pantalla un proyecto en el que trabaja en su colegio, mientras el sumo pontífice lo tomaba de la mano.

A continuación el papa estuvo con menores inmigrantes no acompañados que reciben apoyo de Caridades Católicas, y que demostraron sus habilidades con un balón de fútbol, ante su atenta mirada.

Varios inmigrantes latinoamericanos se acercaron luego a Francisco y le entregaron obsequios, entre ellos un casco de obrero de la construcción.

La visita a la escuela fue la tercer actividad del viernes para Francisco en Nueva York, luego de su discurso en la ONU y un servicio interreligioso en el Memorial del 11 de Septiembre.

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