Una pareja de Nueva York dedicó tres años de trabajo manual a la restauración completa de una antigua escuela rural de 1838 que presentaba una pared frontal desviada más de 20 centímetros, transformando la estructura en una cabaña de 65 metros cuadrados acondicionada como vivienda permanente.
Richard y Annette Andradez se conocieron durante su adolescencia en la escuela secundaria de New Paltz y compartían el proyecto de encarar juntos una remodelación. Tras buscar propiedades en distintas localidades del estado, adquirieron el viejo establecimiento de una sola aula poco después de que saliera al mercado por su vínculo directo con su pueblo natal.
¿Cómo enderezaron la escuela de 1838 con varillas de acero y gatos hidráulicos?
La propiedad de media hectárea, conservada previamente por un jardinero experto, incluía frutales, un patio y dos cobertizos. Sin embargo, la construcción principal exigía una intervención estructural urgente antes de proyectar cualquier reforma interior: la viga delantera de los cimientos se había desplazado de sus apoyos, provocando que la fachada quedara combada unos 20 centímetros hacia afuera.
Para devolver el edificio a su eje, Richard perforó las vigas frontales y posteriores, atravesó la edificación con varillas roscadas de acero y ajustó tuercas contra arandelas metálicas de gran porte para traccionar lentamente la pared hacia su posición original. Luego elevó la estructura con gatos hidráulicos, reconstruyó los pilares de piedra del suelo y añadió postes tratados fijados en hormigón.
¿Cómo convirtieron la antigua escuela en una casa de campo con materiales de 1830?
Con los cimientos nivelados, la pareja distribuyó el interior abriendo los techos hasta alcanzar casi cinco metros de altura. La cocina, el comedor y la sala de estar se integraron en un ala abierta, mientras que en el sector opuesto instalaron dos dormitorios y un baño central iluminado por tragaluces artesanales fabricados sobre las puertas.
La obra recicló piezas originales en cada rincón. Richard convirtió una viga de fundación en columna de apoyo en la sala, tablones de establo en una puerta corrediza para el baño y una puerta antigua en la mesa de comedor. Además, revistió la chimenea a gas con azulejos de la década de 1830 rescatados de una demolición local e instaló losa radiante bajo el suelo original de tablones irregulares.
¿Qué hallaron en los muros de la escuela y quién vive hoy en la casa?
Durante las tareas en los tabiques aparecieron recortes de diarios, postales, cuadernos de caligrafía y listas de asistencia de cuando el lugar funcionaba como aula. Los documentos fueron enmarcados como parte de la decoración, incluida una fotografía de 1915 con alumnos frente a la fachada.
La vivienda quedó destinada a su hija Jessica tras graduarse de la universidad. La joven se radicó allí para trabajar en la vecina localidad de Rhinebeck y expresó sentirse “honrada y orgullosa” de habitar la casa que su padre había reconstruido. Con la obra concluida, el matrimonio Andradez comenzó la búsqueda de otra edificación antigua para restaurar.