Las postales del invierno mendocino alcanzaron su máxima expresión en Huentala Wines, cuyos viñedos ubicados en el prestigioso terroir de Gualtallary (Tupungato), a 1.400 metros sobre el nivel del mar, amanecieron completamente cubiertos por un manto de nieve blanca. Sin embargo, para el equipo de la bodega, este fenómeno climático representa mucho más que un paisaje atractivo: es un factor técnico fundamental para el futuro de la producción de sus vinos de alta gama.
Los inviernos crudos y con precipitaciones níveas estables juegan un rol crucial en el ciclo biológico de la vid, actuando como un regulador natural que beneficia de forma directa tanto a la tierra como a la planta antes de la llegada de la primavera.
Los beneficios del frío extremo en el viñedo
Desde el equipo agronómico de Huentala Wines señalan que este clima extremo aporta tres ventajas esenciales para alcanzar resultados óptimos en el vino:
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Sanidad natural del viñedo: Las temperaturas bajo cero y la presencia de nieve funcionan como un potente agente sanitario natural. El frío extremo ayuda a erradicar posibles plagas, hongos e insectos que habitan en la corteza de la planta o en el suelo, permitiendo que el nuevo ciclo comience con viñedos sanos sin necesidad de recurrir a intervenciones químicas.
Reposo invernal profundo: Para brotar con fuerza en primavera, la vid necesita "dormir" correctamente. Los inviernos bien marcados garantizan un letargo invernal profundo y homogéneo, lo que posteriormente se traduce en una brotación pareja y en racimos de uva con un desarrollo equilibrado.
Reserva de agua subterránea: El lento derretimiento de la nieve acumulada en la finca penetra de forma gradual y profunda en el suelo, recargando las capas subterráneas y aportando una hidratación óptima que la planta aprovechará durante las etapas clave de su crecimiento.
Un gran año que empieza a gestarse
La consistencia que ha llevado a etiquetas como Gran Sombrero Malbec (96 puntos IWC) o Huentala Calizo (97 puntos IWC) a lo más alto del podio internacional comienza justamente aquí, en el silencio y el rigor del invierno. El frío extremo de Gualtallary moldea el carácter, la acidez natural y la concentración que luego distinguen a los vinos de la bodega en el mundo.
Mientras los viñedos descansan bajo la nieve, Huentala Wines continúa recibiendo a los visitantes en su restaurante RASTRO, invitándolos a disfrutar de su nueva propuesta gastronómica de invierno y a contemplar el imponente paisaje de la cordillera mendocina en su mejor versión.