9 de noviembre de 2014 - 00:00

Emanuel Ortega y su fresca vuelta al pasado

El cantautor está en plena promoción de “Momentos”, su décimo álbum, donde reversiona canciones que marcaron su carrera. Aquí, sus búsquedas e inquietudes.

Hace tiempo que Emanuel Ortega cultiva el perfil bajo. Por sus comienzos en la década del ‘90 era el más popular de los hijos de Palito Ortega. Su ascendente carrera como músico pop y melódico lo llevó a grabar múltiples discos, giras internacionales y hasta un protagónico en la televisión.

Casi la mitad de su vida vivió en Estados Unidos y, con un tránsito fluctuante entre la Argentina y el exterior, declara no tener la necesidad de estar expuesto para seguir trabajando. “Yo no dejé de ejercer mi condición y deseo de hacer música. Siempre tengo un instrumento a mano, nunca dejé de escribir y hacer canciones”, dice desde el otro lado del teléfono en una jornada de entrevistas y promoción de su reciente disco.

“Momentos”, así se titula el trabajo que produjo, el cual presentará en un show íntimo el 27 de noviembre en Capital: un compilado de diez canciones que se presenta como algo especial en su carrera.  Aunque se resistía a la idea de revisar el pasado, eligió parte de sus composiciones y las revitalizó con un sonido fresco y moderno, interpretándolas desde su madurez musical.

“En un principio yo estaba negado a hacer este tipo de discos. No me gusta revisar el pasado y menos con la música. Pero en los últimos tres o cuatro años apareció esta idea de reversionar canciones que fueron importantes, y quedaba postergada la posibilidad de hacerlo. Fue como cerrar un poco el círculo”.

“Hagámoslo de una vez”, “Te quiero a escondidas”, “Enamorarte” y “Timidez” son algunos de los temas que Ortega realizó entre 1993 y 2014, y ahora reactualiza. Además se suman: “Caminando en mis zapatos”, “Ayer te vi”, dos canciones inéditas que reflejan el momento compositivo del artista.

Curioso e inquieto, afirma que escucha de todo; lo que suena en la radio, bandas nuevas, lo que sucede en el exterior y lo desconocido. Él siente la música como un todo, aunque a la hora del disfrute y el proceso, el estudio de grabación es su lugar. “El momento de gestación, de tener esa lona con un millón de posibilidades y una paleta de colores para elegir y darle vida a un cuadro. Esa misma situación me fascina dentro de un estudio”.

Aunque hasta ahora no llegó una posibilidad concreta de dar rienda suelta a su costado de productor en otros proyectos, es un deseo latente de Ortega. “Me gustaría involucrarme con otros discos que no tienen que ver con lo mío. Yo amo lo que hago, necesito tener un vínculo con la música a diario, compartir la música con los demás”.

Del arte vengo y al arte voy

La familia Ortega es un semillero de artistas. Músicos, actores, guionistas y productores de televisión y cine, los cinco hijos de Palito Ortega y Evangelina Salazar inevitablemente siguieron los pasos de sus padres, y bajo su estilo se ganaron un lugar en el ambiente artístico nacional.

Emanuel, después de su debut en 2011 como actor en “Enamorarte” (junto a Celeste Cid), no volvió a un set de televisión salvo por su participación en “Graduados”. Pero no descarta regresar en corto plazo. “Lo que más extrañe fue la exigencia de la rutina, de ir a trabajar todos los días a un mismo lugar, encontrarte con compañeros de trabajo. Experiencias que como músico no tenés en general”.

Y siempre sobrevuela la idea de compartir un proyecto junto a su hermano Sebastián, o porque no en la música, con Rosario. “Se habló una que otra vez con Sebastián la idea, pero por motivos diversos no se concretó.

También es raro el tema de fusionar el vínculo familiar con el trabajo. Pasa lo mismo con la amistad, a veces se torna particular la experiencia. Tal vez nos vinculamos desde otro lugar. Compartimos nuestra música, hablamos, pero no existe esa necesidad de llevarlo al plano público”.

-Dentro de tu familia, ¿sentís que sos el más parecido a tu papá?

-A mí me emparentaron desde el primer día con él, es casi inevitable y lo entiendo. Elegí la misma profesión y ella me eligió a mí. Hay similitudes desde el vamos. No sólo siento que sea un parentesco, es así y la gente se encargó de hacérmelo saber.

-Me imagino que la música debe ser un tema obligado en cada reunión familiar...

- En realidad son encuentros como el de cualquier otra familia. La música está latente como un tema de conversación, compartir información. Pero no es que cada uno agarra una guitarra y se pone a cantar.

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