Mientras varios líderes mundiales y organizaciones expresaron su satisfacción por el premio Nobel de la Paz 2013 otorgado a la OPAQ, opositores y seguidores del presidente Bashar Al Assad criticaron la decisión del Comité.
Mientras varios líderes mundiales y organizaciones expresaron su satisfacción por el premio Nobel de la Paz 2013 otorgado a la OPAQ, opositores y seguidores del presidente Bashar Al Assad criticaron la decisión del Comité.
Las reacciones positivas provinieron de países de Europa Occidental, la OTAN e instituciones vinculadas a Occidente, y las críticas llegaron de la oposición siria en el exilio, de partidarios del gobierno sirio, y de un diputado ruso que había propuesto a Vladímir Putin para el galardón de este año.
El presidente francés, Francois Hollande, consideró que el premio "consagra todo lo que Francia, y no sólo Francia, emprendió desde hace varias semanas para denunciar el uso de armas químicas y su eliminación en un futuro próximo".
Asimismo, Alemania elogió la decisión del Comité y ratificó su apoyo en la labor de destrucción del arsenal sirio. "El premio supone un reconocimiento especial al compromiso de la organización con la tarea del desarme", indicó la canciller alemana, Angela Merkel.
La Comisión Europea (CE), así como el Parlamento Europeo (PE), también felicitaron a la OPAQ y celebraron que fuera galardonada por sus esfuerzos en favor del desarme químico. Igual fue la postura de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y Amnistía Internacional (AI).
Quien criticó la decisión del Comité, sin embargo, fue el miembro de la Coalición Nacional Siria (Cnfros) -principal agrupación opositora en el exilio-, Munser Machus, para quien el galardón "debió haber sido para las víctimas sirias de los ataques, las 1.400 personas que murieron en Ghuta y para los heridos. Debería haberse galardonado a las víctimas y no a la OPAQ, que sólo hace su trabajo", afirmó el también líder opositor Samir Nashar.