Según publicó el diario The New York Times, el músico británico David Bowie, fallecido el pasado 10 de enero, dejó una fortuna de alrededor de cien millones de dólares que serán repartidos entre su familia y pidió que arrojen sus cenizas en la isla de Bali, Indonesia, según lo consignado en un testamento redactado en 2004.
El escrito de unas 20 páginas fue entregado a un tribunal de Nueva York, en donde residía el artista.
Según la voluntad de Bowie la mitad de su patrimonio será para su esposa, la modelo somalí Imán Abdulmajid, y el resto se repartirá en partes iguales entre Alexandria, la hija hoy de 15 años que tuvieron en común, y su hijo Duncan Jones (44), fruto de su primer matrimonio con Angela Barnett.
También se prevé que la asistente personal que Bowie tuvo durante muchos años, Corinne "Coco" Schwab, reciba dos millones de dólares y acciones en una compañía llamada Opossum Inc., en tanto que Marion Skene, la niñera que cuidó de Alexandria durante su niñez, también recibirá un millón de dólares.
En el testamento, redactado en 2004, el músico indicaba además que sus restos debían ser cremados en Bali de acuerdo a los rituales budistas. Pero algunos años más tarde hizo la salvedad de que, sin importar dónde fueran cremados sus restos, sus cenizas debían ser esparcidas en la isla de Indonesia que él tanto amaba.
Los restos de Bowie fueron incinerados el 12 de enero en Nueva Jersey.