29 de enero de 2017 - 00:00

El sur de la UE apostó en Lisboa por un lazo más fuerte del bloque

Dirigentes de siete países del área mediterránea han consensuado posiciones, de cara a las cumbres de febrero y marzo en Malta y Roma, respectivamente.

Ayer se celebró en esta capital una cumbre sobre el futuro de la Unión Europea, en un momento muy especial del Viejo Continente.

En el encuentro estuvieron  los países del sur de la región: Francia, Italia, Grecia, Chipre, Malta, Portugal y España. El anfitrión de la reunión fue el  primer ministro portugués, António Costa, quien se ha encontrado con el español Mariano Rajoy, el francés François Hollande, el italiano Paolo Gentiloni, el griego Alexis Tsipras, el maltés Joseph Muscat y el chipriota Nikos Anastasiadis.

Han procurado consensuar su posición de cara a las cumbres europeas del 3 de febrero próximo, en Malta, y del 25 de marzo, en Roma.

La retirada inglesa

El encuentro de Roma de marzo servirá para fijar un nuevo rumbo para la Unión, tras la retirada de Gran Bretaña y ante la incertidumbre que provoca la llegada de Trump al poder, ya que ha mostrado escaso interés por el multilateralismo y ha afirmado ser partidario de una aproximación de los Estados Unidos a Rusia.

Por otra parte, el avance de las fuerzas ultraderechistas y euroescépticas en Francia, Alemania y Países Bajos preocupa especialmente en los países del Sur. António Costa, desde el principio, ha pedido cohesión a los socios europeos para luchar contra “el proteccionismo y el populismo”.

Los países del sur de la UE han llegado a un acuerdo para apostar por una Europa “más fuerte y unida” ante aquellos que se proponen debilitar la institución. “Sólo con una Europa más fuerte y más unida podremos dar una respuesta más eficaz a los ciudadanos”, afirmó António Costa.

Inmigración y terrorismo

Los países del Sur del continente también figuran entre los que más problemas tienen en relación con el reto de la inmigración. Rajoy ha propuesto que se refuerce la cooperación con los países no miembros que tienen frontera con la UE, como Turquía, a fin de que ellos contribuyan a frenar la llegada de los que huyen,  y también que se refuerce la cooperación con los países de origen de los exiliados, para frenar su salida.

También hay problemas comunes a todos estos países en materia de defensa, y por ello han apostado por luchar contra la radicalización y el reclutamiento de yihadistas. Rajoy, en este sentido, ha abogado para que Europa refuerce las políticas comunes de defensa.

Cuestiones económicas

Los países del Sur han acordado apostar por reforzar la UE mediante una mayor coordinación de las políticas presupuestarias de los países de la zona euro y por consolidar la unión bancaria con la creación de un fondo de garantía de depósitos.

François Hollande ha afirmado que se debe abrir una nueva etapa de la UE, que lleve hacia una convergencia de las políticas económicas referentes al crecimiento y a la ocupación.

Los dirigentes del cónclave, incluidos Francia y Grecia, han intentado en Lisboa esbozar una plataforma común para relanzar el proyecto europeo, dañado por el sismo del Brexit y la llegada al poder de Donald Trump.

Como en su anterior cumbre del 9 de setiembre pasado en Atenas, estos países mediterráneos deberían buscar la forma de liberar las trabas presupuestarias europeas y favorecer un “reparto más justo” del “peso” de los refugiados.

Mano a mano entre Rajoy y Alexis Tsipras

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, mantuvo una reunión bilateral con Alexis Tsipras, a petición del primer ministro griego, para analizar varios asuntos de carácter europeo y que afectan a los dos países, como la inmigración o la crisis de los refugiados.

Se trata de la primera vez que se reúnen Rajoy y Tsipras, que antes solo habían hablado por teléfono una vez, tras el accidente provocado de Germanwings (el avión que se estrelló en los Alpes franceses en 2015, causando la muerte de 149 personas).

De hecho, el primer ministro griego fue el primero en llamar a Rajoy para expresarle su pesar por aquella tragedia.

La reunión de ayer, en los márgenes de la cumbre del sur de la UE, se ha desarrollado en un tono cordial y amable, y ha durado 25 minutos. Rajoy y Tsipras han hablado del futuro de la Unión Europea, de la crisis económica y de los refugiados.

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