Un día después de cantar victoria, el primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, visitó ayer una Ramadi destruida y se reunió con los jefes de la ofensiva militar que permitió recuperar esa ciudad y forzar la retirada del grupo Estado Islámico (EI) de la mayor parte de la urbe, la principal del oeste de Irak.
La televisión pública de Irak mostró imágenes del premier en el centro de Ramadi y de los edificios en ruinas que dejaron los combates terrestres de la última semana y los incesantes bombardeos de los últimos meses lanzados por la coalición internacional anti EI liderada por Estados Unidos.
Según informó ayer en un comunicado el gobierno de la provincia de Al Anbar, de la cual Ramadi es capital, los combates, los bombardeos y los explosivos colocadas por el EI en edificios y calles destruyeron al menos el 80% de la ciudad, una de las más importantes, grandes y pobladas del país.
Aún quedaban bolsones de resistencias en algunos barrios de la ciudad y en su periferia, y el Ejército trabajaba a contrarreloj para detectar y desactivar todas las bombas que dejaron escondidas los milicianos islamistas, informaron hoy fuentes militares.
En total, Bagdad estimó ayer que sus fuerzas controlan el 70% de esa estratégica urbe. Fuentes de seguridad explicaron que Al Abadi llegó en helicóptero y aterrizó en la sede de la Universidad de Anbar, en la periferia sur de Ramadi.
Desde allí se trasladó hasta la sede del gobierno provincial, en el centro de la ciudad, para reunirse cara a cara con los comandantes del Ejército iraquí que lideraron la ofensiva terrestre, según él mismo anunció en su cuenta de Twitter.
El premier no hizo declaraciones, excepto anunciar que mañana será declarado feriado nacional para “celebrar” la victoria en Ramadi. Ayer, en cambio, Al Abadi se había mostrado exultante en un discurso televisado y había pronosticado que 2016 será el año que marque el fin del EI, luego de la sorpresiva e inédita avanzada de la relativamente desconocida milicia radical sobre los territorios de Irak y Siria desde principio de 2014.
Tras la toma de Ramadi, el EI queda aislado en el oeste del país en parte de Fallujah, la ciudad que queda a mitad de camino sobre la ruta a Bagdad, mientras que el corazón del llamado “califato” que el EI dice haber fundado el año pasado seguiría fuerte en Mosul, la segunda urbe más importante del país, ubicada en el Norte.
Pese al triunfalismo de Al Abadi y de algunos militares iraquíes, el Ejército aún debe limpiar Ramadi de todas las bombas escondidas por el EI y tomar el control del 30% de la ciudad que todavía domina la milicia extremista.
Fuentes militares informaron que recién cuando cumplan con esos dos objetivos entregarán el mando a los dirigentes políticos y policiales locales, y anunciarán a los miles de civiles que escaparon y se refugiaron en otras ciudades del país que ya es seguro volver.
La declaración oficial de victoria de ayer, sin embargo, desató la esperanza de miles de desplazados internos. Una mujer de 62 años, que huyó de Ramadi y se refugió en Bagdad, la capital iraquí, contó que ya está lista para volver. “Mi corazón ya se encuentra allí, siento mucha nostalgia por mi casa, mi barrio y mis vecinos”, aseguró Um Eid, quien no descartó vivir un tiempo en una carpa, hasta que logre reconstruir su casa.
“Cuando el gobierno nos permita regresar, volveré a mi casa y viviré allí, aunque esté totalmente destruida”, agregó. Su casa no es la única. El 80% de Ramadi quedó destruido y las ruinas dominan a mayoría de los barrios, según mostró la televisión estatal Al Iraquiya.
La ciudad y en especial su centro, donde se ubica el complejo gubernamental, fue un auténtico campo de batalla durante la última semana de ofensiva militar, pero además venía sufriendo los estragos de la guerra aérea declarada por Estados Unidos y sus aliados desde mayo pasado, cuando la localidad cayó en manos del EI.
La operación militar iraquí-estadounidense para recuperar Ramadi, ubicada a poco más de 100 kilómetros de Bagdad, comenzó en noviembre pasado, luego de intentar durante meses cortar las líneas de suministro a la urbe, tomada por el EI en mayo pasado. En total, Estados Unidos bombardeó desde el aire 630 veces la zona en los últimos meses.
Desde hace más de un año, Estados Unidos y sus aliados en la región y en todo el mundo bombardean desde el aire las posiciones del EI en Irak y Siria, incluidas las ciudades o las zonas con población civil que los islamistas tomaron en los últimos dos años.