25 de mayo de 2017 - 00:00

El Papa y Trump: la reunión fue fantástica, dijo el líder de EEUU

Francisco se reunió 27 minutos en El Vaticano con el mandatario, quien estuvo acompañado de su esposa e hija. Cumbre del G7. Hablaron del cambio climático y el terrorismo.

El Papa Francisco y el presidente norteamericano Donald Trump, dos personalidades antitéticas que piensan netamente diferente en los principales temas que dominan el escenario mundial, conversaron a solas apenas 27 minutos, demasiado poco para abordar a fondo cuestiones como la paz, el cambio climático, las migraciones y otros asuntos cruciales.

Pero el diálogo fue suficiente para establecer entre ambos un clima cordial que, según dijo el Pontífice hace algunos días, puede dar grandes frutos “paso a paso” para obtener de Trump posiciones menos duras. Como siempre, el jesuita Jorge Bergoglio cree más en abrir procesos que en conformarse solo con producir hechos.

Claro que después de los trágicos hechos en Manchester, el Papa y Trump hablaron sobre terrorismo, ambos conmovidos por el atentado en Gran Bretaña.

El saldo de la conversación fue para Trump “fantástico”.

El escenario de la conversación, con la mediación de un monseñor que ofició de interprete español-inglés, fue la biblioteca pontificia del Palacio Apostólico vaticano. Trump llegó puntual cinco minutos antes de las 8,30 previstas para la audiencia (cinco horas menos en la Argentina), acompañado por una comitiva de doce personas.

Su esposa Melania y las otras tres mujeres de la delegación, vestían rigurosamente de negro con coquetas mantillas cortas que les cubrían la cabeza, como marca el protocolo vaticano (sólo las reinas católicas visten de blanco).

Los musulmanes deben haber tomado nota negativamente que Melania y la hija de Trump, Ivanka, se negaron a vestir el velo cuando acompañaron al presidente norteamericano hace tres días en Arabia Saudita y saludaron al rey. Melania es católica e Ivanka se ha convertido al judaísmo.

Del encuentro entre el Papa y Trump los periodistas del “pool” presentes en la biblioteca solo escucharon una frase final: “No me olvidaré lo que me ha dicho”, dijo el presidente a Jorge Bergoglio.

Contrastó la formalidad fría del comienzo con la calidez del final. El Papa lo saludó con su inglés trastabillante y Trump le respondió: “Es para mi un gran honor estar aquí”.

Donald y su comitiva habían llegado a la biblioteca tras el paseo con gentilhombres de su santidad de frac y los guardias suizos que hacían escolta, aunque se trataba de una visita privada y los oropeles vaticanos eran limitados. Los norteamericanos miraban admirados las paredes afrescadas, las estatuillas y los cuadros del lugar.

Francisco y Trump tras saludarse se encerraron a solas en la biblioteca y 27 minutos después el cara a cara concluyó. Según había declarado el arzobispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, el Papa tenía preparado un tema especial: el del cambio climático. Jorge Bergoglio seguramente le planteó la necesidad de defender la frágil naturaleza del clima que pone en peligro casi inminente el futuro del planeta. Trump como se sabe está en la posición opuesta, defiende la línea de los grupos de presión petroleros y carboníferos, quiere desvincularse del acuerdo de París de 2015 que firmó Estados Unidos.

Cuando llegó la hora de intercambiar los regalos, Bergoglio obsequió especialmente a Trump con su encíclica ecológica Laudato si y un libro con escritos de Francisco sobre “la atención de nuestra casa común, el medio ambiente”.

Seguramente, los 50 minutos en que Trump estuvo reunido después de su encuentro con el Papa con el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolín, fue lo suficientemente largo como para profundizar los argumentos.

Se agregaron también los conflictos regionales, que en la América Latina tienen ante todo la crisis venezolana que arrastra a Cuba, que ha entrado en una recesión del 0,9% en 2016 y que se prolongará este año y el que viene si el régimen venezolano sigue mandando petroleo a precios de favor con cuentagotas. Si Maduro cae, para Cuba la situación se hará mucho más difícil.

Dicen que Melania le pidió en una carta al Papa que bendijera un objeto familiar. Francisco lo hizo y ella le habló en voz baja, seguramente confirmando su fe católica, mientras que Donald es un cristiano presbiteriano.

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