Por primera vez en 17 años, el cónclave que reúne a los países más poderosos del mundo delibera sin la presencia de Rusia, pasando así de llamarse G8 a un inédito formato G7. El desaire a Putin se explica por el desafío lanzado por el líder ruso a Occidente en el marco del conflicto ucraniano.
Los líderes de las potencias pidieron ayer a Rusia que obrara para bajar la tensión en Ucrania y que cooperara con el presidente electo de ese país, Petro Poroshenko, con quien Vladimir Putin no excluyó reunirse mañana en Francia.
“Las acciones para desestabilizar el este de Ucrania son inaceptables y deben cesar”, indicó el G7 en un comunicado final en el que pide además a Moscú que frene el “flujo de armas y militantes a través de su frontera”.
El G7 pidió asimismo a Rusia que retire sus tropas de la frontera con Ucrania y que ejerza su influencia sobre los grupos armados separatistas del Este ucraniano.
Sin cambios en estos puntos, así como en la actitud de Moscú hacia el Ejecutivo ucraniano tras las elecciones del 25 de mayo, estas potencias amenazan con incrementar las sanciones.
“Estamos listos para implementar sanciones que impongan un mayor costo a Rusia si lo demandan los acontecimientos”, advierten en el comunicado, sin modificar su línea de conducta que consiste en mantener un “equilibrio entre diplomacia y la amenaza de sanciones”, como lo expresó la canciller alemana Ángela Merkel tras la reunión.
Los líderes del G7 comenzaron así una cumbre destinada a mostrar su apoyo a Poroshenko -con quien el presidente estadounidense Barack Obama se reunió ayer- e instar a Moscú a que reduzca la tensión con Ucrania y entable un diálogo con su vecino.
Inicialmente, el grupo, en formato G8, debía reunirse en Sochi en estas fechas, pero tras la anexión de Crimea por Rusia, los líderes del ahora G7 reunidos en La Haya a fines de marzo decidieron cancelar la cita rusa y organizar una en Bruselas.
"Hablaré con todo el mundo"
Esta cumbre se lleva a cabo justo antes de las ceremonias por el 70º aniversario del desembarco aliado en Francia, mañana, a las que asistirá el presidente ucraniano así como Vladimir Putin, que esta noche se reunirá por separado con su homólogo francés, François Hollande, y británico David Cameron, y mañana por la mañana con Ángela Merkel.
En una entrevista con medios franceses difundida ayer, Putin no descartó un encuentro con Poroshenko, que también fue invitado a esta ceremonia en Francia. “No voy a evitar a nadie y evidentemente hablaré con todo el mundo”, declaró Putin en una entrevista.
En el reportaje Putin tuvo la ocasión de cargar contra Estados Unidos, que lo acusa de dejar pasar “combatientes y armas” por su frontera con Ucrania, y lo desafió a mostrar pruebas.
“Afirmar es una cosa. Tener pruebas es otra cosa. Les repito: no hay ninguna fuerza rusa, ningún instructor ruso en el sureste de Ucrania. No la hubo ni la habrá”, afirmó Putin.
Horas antes, ayer, Barack Obama pronunció un firme discurso contra Rusia en Varsovia denunciando las “maniobras opacas” y “la agresión” de Moscú en Ucrania. “No aceptaremos nunca la ocupación de Crimea por Rusia ni las violaciones de la soberanía de Ucrania”, dijo el mandatario, quien reiteró que la libertad en Europa no está “garantizada” automáticamente. Durante la entrevista, Putin afirmó que “la política más agresiva, la más severa” es “la política estadounidense”.
“No tenemos casi fuerzas militares en el extranjero y mire: en todas partes del mundo hay bases militares estadounidenses. Se inmiscuyen en los asuntos internos de tal o cual país: por lo tanto, es difícil acusarnos de violación”, declaró.
El martes, un responsable de la OTAN indicó que la mayoría de las tropas rusas “se retiraron de la frontera” con Ucrania. Según la Alianza y EEUU, Rusia desplegó hasta 40.000 soldados en la frontera con Ucrania, así como tanques, aviones y helicópteros de combate.