Cuatro días después de las elecciones que determinaron que el control del Parlamento de Venezuela pasará a manos de la oposición en menos de un mes, el oficialismo aprovechó ayer su todavía vigente mayoría para designar como defensora pública general del país a Susana Barreiros, la jueza que en setiembre pasado condenó a casi 14 años de prisión al líder opositor Leopoldo López.
Hasta ahora, Barreiros era simultáneamente jueza de primera instancia de un tribunal de Caracas y viceministra de Investigación Penal del Ministerio de Interior y Justicia. Barreiros jurará su nuevo cargo el martes próximo, informó el presidente de la Asamblea Nacional (parlamento unicameral) y número dos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) gobernante, capitán Diosdado Cabello.
La designación de Barreiros fue la primera medida adoptada por el oficialismo luego de las elecciones que cambiaron el escenario de poder en el país y, como ya anticiparon voceros tanto gubernamentales como opositores, auguran tensión creciente entre ambos sectores.
Mientras tanto, un grupo de diputados electos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) opositora acudió a las inmediaciones de la cárcel militar Ramo Verde, en el interior del estado Miranda, donde está recluido López, y reclamó la liberación inmediata de los cerca de 80 opositores presos.
Paralelamente, la autoridad electoral de Venezuela informó que la MUD aventajó al chavismo por más de 2,1 millones de votos en las elecciones del domingo pasado, horas después de que el presidente Nicolás Maduro dijera que hubo “compra de votos” en esos comicios.
Por su parte, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, quien fue reelecto diputado, descartó que el oficialismo esté desmoralizado ante la victoria que lograron los opositores, a los que llamó “los malos”, y dijo la víspera durante su programa de televisión “Con el mazo dando” que “vamos a la batalla”.
La decisión del oficialismo de acelerar el nombramiento de varios magistrados del máximo tribunal fue desestimada por el dirigente y diputado electo, Henry Ramos Allup, que afirmó que esa acción tiene “vuelo corto”. “Hagan lo que hagan todo eso es anulable y hay muchas vías para hacerlo”.
La oposición ha denunciado que el oficialismo presionó la jubilación adelantada de 12 de 32 magistrados del Tribunal Supremo para asegurar el control de esa instancia.
En relación al traspaso que hará Cabello del canal del Congreso a sus trabajadores, Ramos Allup indicó, en una entrevista en el canal local Globovisión, que esa medida “no tiene validez” debido a que no se siguieron los procedimientos. “Cualquier maniobra en ese sentido es un acto írrito, nulo y carente de validez”, agregó.
Maduro reconoció "errores burocráticos y corrupción"
El presidente Nicolás Maduro advirtió que Venezuela vivirá una convulsión social si el proyecto revolucionario no sale del “atascadero”, tras la aplastante derrota frente a la oposición en las elecciones parlamentarias.
“O nosotros salimos de ese atascadero por la vía de la revolución o Venezuela va a entrar en un gran conflicto que va a afectar a toda la región latinoamericana y caribeña”, dijo Maduro ante cientos de partidarios reunidos en una “asamblea popular” frente al palacio de Miraflores.
Desde una improvisada tarima, el mandatario señaló que el chavismo cayó en ese bache por la “guerra económica” -que atribuye a la oposición y a un grupo de empresarios-, pero también por sus “propios errores”, la “burocracia y la corrupción que envolvieron las políticas revolucionarias”.
Al coro de “golpe de timón” por parte de sus simpatizantes, Maduro aseguró que no se rendirá y combatirá junto a las bases partidistas, al tiempo que reiteró que en Venezuela no hubo un triunfo opositor, sino una victoria circunstancial de una “contrarrevolución fascista sin respetar las reglas de juego”.
“Estoy armando una estrategia con los aportes de las asambleas populares que se están dando. Llamo al debate revolucionario crítico, autocrítico. Estoy dispuesto a encabezar una revolución radical”, afirmó el gobernante, quien reiteró que no va a “entregar la revolución”.
El domingo pasado, la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD, centroderecha) logró el control total de la Asamblea Nacional tras 16 años de dominio chavista.
Cientos de simpatizantes chavistas se congregaron desde la tarde en las cercanías del palacio Miraflores para una “asamblea popular”, reuniones convocadas por Maduro para discutir propuestas destinadas a enfrentar la crisis económica -reflejada en la escasez de productos básicos e inflación- y ahora también para superar el revés electoral.
“El presidente tiene que mejorar la situación del país, pero todavía creo en él, creo en la revolución. Tiene que hacer muchos cambios: los alimentos, la delincuencia, hacer un plan de trabajo para la gente”, declaró Yarelis Hernández, una docente de 38 años. Agencia AFP