Una filial del grupo Estado Islámico en Afganistán y una milicia rival controlada por un legislador prominente asesinaron brutalmente a ocho combatientes capturados al otro bando en la provincia oriental y fronteriza de Nangarhar, reveló un funcionario afgano ayer.
Según Ghalib Mujahid, gobernador del distrito de Achin en Nangarhar, cada grupo decapitó al menos a cuatro combatientes rivales, que fueron capturados durante batallas el sábado. La milicia es leal a Zahir Qadir, vicepresidente del Parlamento de Afganistán.
Mujahid dijo que milicianos de Qadir decapitaron a hombres armados de Estado Islámico cautivos y exhibieron sus cabezas en una calle principal del distrito.
Los asesinatos reflejan la ilegalidad rampante en esta parte remota de Afganistán. AP