El presidente Donald Trump anunció ayer el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París contra el cambio climático, por considerar que se trata de un entendimiento “desventajoso” para los trabajadores y los contribuyentes estadounidenses.
El presidente Donald Trump anunció ayer el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París contra el cambio climático, por considerar que se trata de un entendimiento “desventajoso” para los trabajadores y los contribuyentes estadounidenses.
“En el día de hoy, Estados Unidos cesará toda implementación del acuerdo de París y las pesadas cargas financieras y económicas impuestas a nuestro país”, dijo Trump durante una ceremonia en los jardines de la Casa Blanca.
Sin embargo, el mandatario buscó dejar abierta una puerta, al afirmar que su gobierno está dispuesto a negociar un nuevo acuerdo.
“De forma que estamos saliendo pero vamos a comenzar a negociar y veremos si podemos alcanzar un acuerdo justo. Si podemos, será excelente. Si no podemos, también. Como presidente, no puedo poner otra consideración por delante del bienestar de los estadounidenses”, expresó.
Como resultado de esta decisión, Trump dijo que todos los compromisos no vinculantes adoptados por la adhesión al acuerdo cesarán “el día de hoy”, con efecto inmediato.
Un "rechazo al futuro"
En tanto, el ex presidente Barack Obama, uno de los negociadores fundamentales del Acuerdo de París, afirmó en una nota que la decisión de retirarse del entendimiento global es un “rechazo al futuro”.
“Incluso con la ausencia del liderazgo estadounidense, incluso cuando este gobierno se une a un puñado que rechazan el futuro, tengo confianza de que nuestros estados, ciudades y empresas saldrán adelante y harán ahora más en liderar el camino y proteger el futuro de generaciones del único planeta que tenemos”, indicó Obama en un comunicado.
El alcance de esta decisión llega mucho más allá del tema climático ya que da una indicación sobre el lugar que Estados Unidos aspira ocupar en la arena internacional en los próximos años.
En un artículo de opinión publicado el miércoles por el Wall Street Journal, dos de los principales asesores del presidente, el general H.R.
McMaster y Gary Cohn, aseguraron, en referencia al eslogan de campaña, que “Estados Unidos primero” no quiere decir “Estados Unidos solo”.
Salir del pacto de París dejará por mucho tiempo a Estados Unidos en una posición poco confortable a nivel internacional.
Para Mitt Romney, candidato republicano a la Casa Blanca en 2012, la decisión tendrá consecuencias a largo plazo: “Se trata también del lugar de Estados Unidos como líder mundial”.

Pekín defiende el Acuerdo
Poco antes del anuncio, China y la Unión Europea defendieron con vigor el Acuerdo de París, que apunta a limitar el alza de la temperatura global “por debajo de 2ºC” con respeto a la era pre-industrial.
Desde Berlín, en donde se reunió con la canciller Angela Merkel, el primer ministro chino, Li Keqiang, aseguró que su país respetaría el compromiso. “Pero, por supuesto, esperamos contar con la cooperación de los demás”, añadió.
Pekín fue, junto con el gobierno estadounidense de Obama, uno de los principales artífices del acuerdo histórico de diciembre de 2015.
Rusia, uno de los países que más contaminan, firmante del pacto, consideró que la ausencia de “actores esenciales” podría complicar su aplicación. “La aplicación de esta convención en ausencia de actores esenciales será más complicada, pero por el momento no hay alternativa”, dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
El tema dividió profundamente en la cumbre del G7 de la semana pasada en Italia. Todos sus participantes, con la excepción de Trump, reafirmaron su compromiso con el texto de París.
El artículo 28 del acuerdo, que permite a las partes firmantes salir del pacto, pero dado el procedimiento previsto la salida sería efectiva únicamente en 2020.
Otra solución, aún más radical, podría ser la salida de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
El objetivo de EEUU, fijado por la administración de Obama, es una reducción de 26% a 28% de las emisiones de gases con efecto invernadero para 2025, en relación a 2005.
Obama incluso aludía regularmente a la “carrera contrarreloj” en la que la comunidad internacional se lanzó para intentar limitar los efectos más devastadores del cambio climático.
Indicadores del perjuicio ambiental
Récords de calor
El planeta batió en 2016 su tercer récord anual consecutivo de calor, con una temperatura superior de alrededor de 1,1ºC respecto a la media de la era preindustrial. El siglo XXI cuenta ya con 16 de los 17 años más calurosos desde que empezara el registro de temperaturas, en 1880.
En el Ártico, la extensión del hielo estival de 2016 fue la segunda más reducida jamás registrada (4,14 millones de km2, por detrás de la de 2012). En algunas regiones de Rusia, la temperatura fue 6ºC o 7ºC superior a lo normal.
En el otro extremo de la Tierra, en la Antártida, la banquisa perdió en la primavera austral (noviembre) casi 2 millones de km2 respecto a la media de los 30 últimos años: era de 14,5 millones de km2 en 2016, y de 16,35 millones entre 1981 y 2010.
El deshielo de los glaciares en los macizos alpinos y andinos continuó por 36º año consecutivo. Las grandes ciudades, por el efecto de las “islas de calor” generadas por el hormigón y el asfalto, podrían ganar hasta 8°C adicionales de aquí a 2100.
400 partes por millón
La concentración de los tres principales gases de efecto invernadero -dióxido de carbono (CO2), metano y óxido nitroso- alcanzó nuevos máximos en 2016. Por primera vez, en 2015, la concentración de CO2, el principal gas de efecto invernadero, superó las 400 partes por millón (ppm) a escala global, y la tendencia continúa.
Para tratar de limitar el alza de las temperaturas a 2ºC y así contener las graves consecuencias del calentamiento global, la concentración media de gases de efecto invernadero no debe superar en 2100 las 450 ppm de CO2eq (equivalente de CO2 en partes por millón).
+3,3 mm al año
El nivel de los océanos sigue subiendo. Según un estudio reciente, el fenómeno, que se pensaba que era gradual hasta la fecha, parece acelerarse: el nivel de los mares ha crecido entre un 25 y un 30% más rápido de 2004 a 2015, que durante 1993-2004.
Extremos climáticos
El calentamiento favorece los episodios meteorológicos extremos, en particular las sequías y las olas de calor. Según algunos climatólogos, el volumen de sequías, incendios forestales, inundaciones y huracanes debidos a las alteraciones del clima se ha duplicado desde 1990. Según el Banco Mundial, las pérdidas vinculadas con los desastres naturales ascenderán a 520.000 millones de dólares al año y arrastrarán a 26 millones de personas a la pobreza anualmente.
1.688 especies afectadas
De las 8.688 especies amenazadas o casi amenazadas, el 19% (1.688) se ven afectadas por el cambio climático, tanto por las temperaturas como por los fenómenos extremos que éste entraña. La Gran Barrera de coral ha registrado su peor episodio de blanqueo por segundo año consecutivo.
Magnate de la energía limpia abandona a Trump
El fundador de Tesla Elon Musk cumplió su advertencia al anunciar ayer que salía del consejo de empresarios de Donald Trump, después que el mandatario anunciara la salida de Estados Unidos del acuerdo climático de París.
“Estoy saliendo del consejo presidencial. El cambio climático es real. Abandonar París no es bueno para Estados Unidos ni para el mundo”, escribió en Twitter el magnate, defensor de las energías renovables.
Musk había advertido la víspera que dejaría el círculo de consejeros si el mandatario decidía salir del acuerdo climático. Se le sumaron representantes de otras grandes empresas tecnológicas e industrias, que expresaron también su frustración con la decisión presidencial.
“Decepcionado con la decisión de hoy sobre el acuerdo de París”, escribió el CEO de General Electric, Jeff Immelt. “La industria debe ahora liderar y no depender del gobierno”, añadió.
La asociación Information Technology Industry Council, que representa compañías del sector tecnológico, expresó su “decepción” por la medida y aseguró que es “un paso atrás en el liderazgo de Estados Unidos en el mundo”, según dijo su presidente, Dean Garfield.
“A pesar de esto, se mantiene intacta la determinación de la industria de la tecnología a innovar y resolver la amenaza que representa el cambio climático y generar oportunidades que creen empleos y hagan crecer nuestra economía", añadió.
Las gigantes petroleras ExxonMobil y Chevron reiteraron su apoyo al acuerdo, mientras que el fabricante de autos General Motors indicó que la decisión de la Casa Blanca no menguará su resolución a buscar soluciones al cambio climático. “GM no vacilará en su compromiso con el medio ambiente y su posición sobre cambio climático no ha cambiado”, indicó la compañía.