9 de enero de 2020 - 00:00

EEUU limita su respuesta pero Irán lanzó más cohetes

Trump fue mesurado respecto del ataque iraní y evitó subir la escalada. Hubo dos explosiones en la zona verde de Bagdad.

Luego de que Irán bombardeara con misiles de precisión de corto alcance una base militar y un aeropuerto en Irak donde había fuerzas estadounidenses sin dejar víctimas ni grandes destrozos, el máximo líder iraní, el ayatollah Alí Jamenei, aclaró que fue sólo "una cachetada" y adelantó que la verdadera represalia tendrá un objetivo más estratégico.

El mensaje que envió Irán fue doble. Por un lado, puertas afuera, le dio el pie al gobierno estadounidense para distender la situación –lo que efectivamente sucedió cuando Donald Trump decidió no responder con otra acción militar– y, por otro lado, puertas adentro, prometió que la represalia real estará al nivel del rol que cumplió Qasem Soleimani: regional y con un objetivo estratégico.

 

En la conferencia televisada desde la Casa Blanca, Trump pareció decidido a desescalar la crisis. Dijo que aplicaría de inmediato nuevas sanciones económicas “hasta que Irán cambie su comportamiento”.

Explosiones en Bagdad

Dos proyectiles impactaron anoche en la fortificada Zona Verde de Bagdad, cerca de la Embajada de EEUU, pero sin grandes consecuencias. Lo mismo había sucedido el viernes pasado.

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Desde que Estados Unidos mató al comandante militar iraní más influyente en la política exterior de la República Islámica, el viernes pasado en un bombardeo en Irak junto a otros siete militares iraníes y milicianos chiítas iraquíes, el ayatollah Jamenei y el resto de las autoridades prometieron represalias contundentes, que a su vez desataron nuevas amenazas de Trump.

La escalada militar y verbal fue tan vertiginosa que Estados Unidos no pudo contener a sus aliados y esta semana varios miembros de la OTAN comenzaron a retirar sus tropas de Irak por miedo a quedar en medio del fuego cruzado entre Washington y Teherán.

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Pese que potencias regionales y hasta algunos dirigentes estadounidenses reconocieron el asesinato de un comandante militar como un acto de guerra, la teocracia iraní demostró, una vez más, que es un Estado pragmático que, como sostiene la teoría política clásica, busca tanto expandir su poder como su supervivencia.

En septiembre, en el ataque contra dos refinerías de Arabia Saudita desde Yemen, Irán demostró que tiene misiles crucero y la voluntad de ponerlos en manos de sus socios en la región para golpear tanto a Estados Unidos como sus aliados en la región.

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Sin embargo, en esta ocasión usó misiles de corto alcance para limitar el ataque al país en el que todos esperaban que golpeara, no utilizó a ninguno de sus aliados regionales y, pese a utilizar armamento de precisión, prácticamente no causó daños graves.

La decisión fue tan deliberada que el propio Jamenei la dejó plasmada en su discurso  de ayer: "Anoche les dimos una cachetada en la cara. Cuando se trata de confrontar, las acciones militares como esta no son suficientes. Lo que es importante es terminar con la presencia estadounidense que corrompe a la región".

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