Estados Unidos saludó hoy con cautela el anuncio de La Habana de que a partir del año próximo eliminará el permiso de salida para sus ciudadanos, pero la vocero del Departamento de Estado, Victoria Nuland, expresó sus dudas de que esa medida vaya a cambiar las leyes estadounidenses de inmigración, que permiten el ingreso de cubanos aunque lo hagan ilegalmente.
"Obviamente saludamos cualquier reforma que permita a los cubanos partir y regresar a su país libremente", dijo la portavoz, citada por la agencia noticiosa DPA.
Aun así, ante una pregunta sobre si Estados Unidos podría realizar algún gesto para incentivar mayores reformas en la isla, modificando la gran permisividad de sus normas migratorias, Nuland consideró que todavía es demasiado temprano para dar una respuesta de ese tipo.
"Nosotros no hemos ocultado nunca que queremos ver que los derechos humanos de los cubanos son respetados. Esto es ciertamente un paso, pero aconsejaría que, incluso en este paso, esperemos a tener más información; necesitamos ver cómo se implementa", insistió.
En cambio observadores políticos cubanos y del exterior aguardaban esta reacción de Estados Unidos a la reforma migratoria resuelta por el gobierno cubano que permitirá la salida del país de los ciudadanos sólo con la portación de pasaporte y visado correspondiente.
Esa expectativa está relacionada con el hecho de que La Habana acusa desde hace años a Washington de fomentar la emigración ilegal.
La ley estadounidense de Ajuste cubano y la llamada política de "pies secos, pies mojados" permiten obtener automáticamente residencia a los cubanos que pisen suelo norteamericano, aun si no entraron al país de forma legal.
La portavoz Nuland también dijo que el gobierno de Cuba "no ha levantado las medidas que tiene para conservar lo que llama el capital humano creado por la revolución" y que, además, según el anuncio realizado hoy "se reserva un par de puntos" que podrían afectar la libertad de viajes, como la revalidación de pasaportes.
"La cuestión será ver si esos otros requerimientos van a seguir restringiendo la capacidad de los cubanos de aprovechar este cambio", subrayó la portavoz.
La vocero se limitó a decir que Estados Unidos está "analizando los detalles e implicaciones" que puede tener para el país el cambio de la normativa cubana, pero subrayó que Washington sigue comprometido con los acuerdos migratorios bajo los cualos los dos países, afirmó, apoyan y promueven la migración "segura, legal y ordenada".
La normativa estadounidense para los cubanos generó graves crisis migratorias entre ambos países en el último medio siglo, como la ola de "balseros" de 1994 y el éxodo masivo de Mariel en 1980, cuando Cuba permitió temporalmente que exiliados recogieran a sus familiares en el puerto de ese nombre.
Estados Unidos acoge a la principal comunidad del exilio cubano.
"La actualización de la política migratoria tiene en cuenta el derecho del Estado revolucionario de defenderse de los planes injerencistas y subversivos del gobierno norteamericano y sus aliados", anunció hoy el gobierno cubano en su comunicado.
"Por tal motivo, se mantendrán medidas para preservar el capital humano creado por la Revolución, frente al robo de talentos que aplican los poderosos", agregó, sin precisar esas regulaciones.
Estados Unidos es el país con la principal colonia del exilio cubano, con más de dos millones de personas asentadas sobre todo en Florida.