Desde mayo pasado, más específicamente desde el 24 de mayo, en todo el mundo se han recordado los diez años la encíclica del fallecido papa Francisco, Laudato Si, considerada la carta magna de defensa del ambiente y de la casa común que habitamos los humanos.
El momento que se evoca concretamente es el 24 de mayo de 2015, cuando el expontífice de Roma, fallecido el 21 de abril de este año , lanzó a la consideración mundial su gravitante mensaje referido a cuestiones éticas, sociales y ambientales.
Son muy diversos y variados los análisis que se han hecho sobre el pensamiento y la acción desarrollada por Jorge Bergoglio como pontífice, pero evidentemente en ese escenario sobresale de manera determinado la carta titulada Laudato Si (Alabado seas).
Cuando el papa argentino publicó ese mensaje, efectuó un llamado muy fuerte a todos los seres que habitamos el planeta para que escuchemos el grito de la Tierra y de los más necesitados, y que acatemos con valentía y solidaridad la defensa del entorno.
En la actualidad se ven muchas contramarchas en lo que a la protección del ambiente se refiere, pero hay gestiones y acciones que toman muchas personas a lo largo del mundo, respondiendo a la convocatoria de Francisco y adoptando decisiones valientes e imaginativas.
Respondiendo a este llamado, por ejemplo, en Sudán del Sur (África oriental), las botellas de plástico se transformaron en ladrillos para construir casas, una propuesta que ayuda al medio ambiente y crea empleos. En India, estudiantes recolectan y secan semillas de mango para repartirlas a los agricultores y ayudar a reforestar y en Italia, se comienza a usar materiales biodegradables, demostrando que nuestras elecciones diarias pueden cuidar el planeta.
En los Estados Unidos, cuyo presidente niega de manera rotunda el calentamiento global y el cambio climático, debido principalmente a la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas, hay voluntarios que ayudan a los migrantes con apoyo legal, combinando el cuidado por la persona con el cuidado por el planeta.
En la cercanía con nuestro país, en el vecino Chile, comunidades enteras, jóvenes y mayores, se unen para plantar miles de árboles, en un gesto de amor hacia la creación y el prójimo.
Cada acción, por pequeña que sea, forma parte de un movimiento más solidario y más comprometido con el camino que trazó el papa Francisco.
La temática y la evocación de la Laudato Si tendrá otra exteriorización en los primeros días de octubre, cuando se realice en Castel Gandolfo la conferencia internacional “Raising Hope for Climate Justicie” (Generando esperanza en la justicia climática), que presidirá el Papa León XIV y que reunirá a 400 líderes religiosos, expertos en clima y representantes de la sociedad civil y de diversas instituciones.
Su objetivo principal será delinear los próximos pasos para la implementación de una conversión ecológica que se oponga con argumentos sólidos y demostrables la corriente mundial que niega el cambio climático.
Se tratará de reimpulsar el mandato de cuidar la “casa común”, denunciando la degradación ambiental y la desigualdad social como problemas interconectados. Una posibilidad de mirar hacia el futuro con una cuota de esperanza.