14 de septiembre de 2025 - 00:00

Lecturas que arroja el grave suceso de La Paz

Especialistas destacan que el episodio de La Paz refleja un fenómeno que de ninguna manera puede ser considerado como un hecho aislado, porque si bien no hubo víctimas por el rápido accionar del personal de la escuela y la profesionalidad de los expertos policiales y del área de Educación de la provincia, el impacto social fue de tal magnitud que obliga a los responsables, incluyendo a la Justicia, a dar firmes respuestas.

El grave suceso ocurrido el miércoles en una escuela del departamento de La Paz excede lo noticioso. Debe sumarse como antecedente de la importancia de la contención y seguimiento del comportamiento de los alumnos, en especial en todo lo vinculado con el entorno familiar de cada uno.

Si bien hay que reconocer que la educación y la contención comienzan en el seno del hogar, los tiempos que transcurren conducen inexorablemente a una calidad de vida cada vez más castigada por las exigencias de toda índole y a consecuentes variaciones en cuanto a conducta y relacionamiento.

Especialistas destacan que el episodio de La Paz refleja un fenómeno que de ninguna manera puede ser considerado como un hecho aislado, porque si bien no hubo víctimas por el rápido accionar del personal de la escuela y la profesionalidad de los expertos policiales y del área de Educación de la provincia, el impacto social fue de tal magnitud que obliga a los responsables, incluyendo a la Justicia, a dar firmes respuestas. Las causas, el miedo que existió en esas cinco horas de tensión y negociaciones y el pensar en lo que pudo llegar a ocurrir producen un profundo impacto social.

La evaluación profesional del hecho sugiere que se produjo una situación de alarma en materia de salud mental que no fue escuchada a su debido tiempo. Esto significa que la menor responsable exteriorizó su impotencia con un recurso palpable para ella a fin de poder solucionar su demanda: tomar el arma de su papá policía.

Al respecto, la posibilidad de que jóvenes en contextos escolares tengan acceso a armas que utilizan integrantes de su grupo familiar pueden estar evidenciando claros casos de negligencia de los responsables de dichos elementos, puesto que de ninguna manera se puede afirmar que se está en presencia de delincuentes habituales, sino de personas jóvenes en crisis y muchas veces con antecedentes no debidamente contemplados o tratados mediante terapias o medicación. La ausencia de contención, extensiva al plano docente muchas veces por falta de diálogo con los familiares, conduce a conflictos escolares como el vivido.

Debe reconocerse que el docente no puede estar capacitado para resolver temas de violencia, como el registrado en la escuela paceña, pero sí para estar atento en lo que los profesionales de la salud mental consideran como indicadores de una conducta desacomodada, como la que manifestó la jovencita portadora del arma policial. Ese detalle puede conducir a una detección temprana de un comportamiento inadecuado para dar solución al problema que aqueja al estudiante.

Es la forma más apropiada para detectar pronta y eficazmente los casos de aislamiento, conflictos familiares o bullying que tanto afectan a los jóvenes en edad escolar y que en gran medida conducen a reacciones extremas como la registrada. Y no se puede dejar de contemplar el ya permanente acceso a las redes sociales por parte de los jóvenes, que tienen en el dispositivo móvil un aliado inquebrantable, muchas veces como reprobable compañía cuando de tomar decisiones temerarias se trata.

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