Doce de los quince sectores de la actividad económica del país registraron subas. Se destacan, especialmente, la pesca y la minería. De ese modo el primer semestre del año cerró con una mejora de 1,9%, siendo la actividad minera, justamente, la que más influyó en la suba del índice del Estimador Mensual (EMAE).
En cambio, el comercio y la construcción volvieron a registrar una caída. La construcción viene mostrando oscilaciones durante los sucesivos meses del año. En mayo y junio el Indec registró sobre esta actividad variaciones interanuales positivas, aunque con caídas en la comparación directa mensual debido a la paralización de la obra pública dispuesta por la Nación.
De todos modos, el gobierno se expresa conforme con los resultados que va dejando su política económica. En un reciente discurso, el presidente Milei volvió a defender con énfasis su plan y descartó cambios. Negó que exista caída de los salarios y relativizó el panorama por el cierre de empresas. Reiteró, tal su costumbre, su malestar con economistas y empresarios que plantean diferencias, como con periodistas y medios que recogen las mismas.
Volviendo a los números, a pesar de la citada euforia oficialista, corresponde tener en cuenta, y siempre es válido reiterarlo, que el retroceso en la actividad comercial y en la construcción provoca desempleo en aumento, afecta a la economía en general y provoca una menor recaudación de impuestos. Se trata de sectores considerados tradicionalmente motores importantes de la economía en su conjunto por la generación abundante de puestos de trabajo y la movilización consecuente de otros rubros. Es por ello que cuando caen, los efectos suelen sentirse en toda la sociedad.
Puntualmente, el comercio presenta cifras de estancamiento o mínimo crecimiento. El consumo minorista medido por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) continúa mostrando fuertes restricciones y cautela por el poder adquisitivo de los hogares, probablemente los más afectados en estos últimos tiempos si se hace una evaluación del alto porcentaje de endeudamiento de la población. De más está decir que se trata de clase media y trabajadores.
Seguramente, como receptor de muchas inquietudes surgidas en el sector empresario que conduce, el titular de la Cámara Argentina de Comercio, Natalio Grinman, reconoció en la apertura del evento en el que luego hablaría el presidente Milei que las transformaciones actuales en el país implican “sacrificio y dolor” y que el rumbo de la economía produjo cierre de empresas y pérdida de puestos de trabajo. Pero aclaró luego que “si ese es el precio a pagar para transformar nuestro país, yo creo que vale la pena”.
Optimismo oficial, cierta resignación empresarial, tal vez con ánimo de evitar confrontaciones con un gobierno reaccionario, y sectores puntualmente afectados. Final incierto.