Actos de vandalismo, lamentablemente, hay con bastante frecuencia, en la ciudad Capital y otros puntos del Gran Mendoza.
El vandalismo es el daño voluntario a bienes públicos o privados, y la sensación de impotencia ocurre cuando los responsables no son identificados o las reparaciones tardan. Un caso en Chacras de Coria plantea la impotencia a la que se exponen ciudadanos honestos y trabajadores.
Actos de vandalismo, lamentablemente, hay con bastante frecuencia, en la ciudad Capital y otros puntos del Gran Mendoza.
Hay más vigilancia de la policía por el desplazamiento de unidades, es cierto, y también por la disposición de cámaras de vigilancia, pero como no se pueden cubrir todos los sitios, siempre habrá lugares a disponibilidad del accionar estos delincuentes depredadores.
Edificios públicos, monumentos y otras expresiones escultóricas, frentes de sitios de trascendencia y viviendas con historia son vandalizadas con relativa y exasperante frecuencia y sus efectos destructivos tienen que ser remediados por la acción de organismos públicos, que deben disponer de fondos para arreglar y reponer lo que se ha roto, y en ocasiones, la mediación de privados se hace cargo de arreglar lo destruido o enchastrado.
Es el caso, para citar apenas un ejemplo, del frente de la hermosa casona Civit, donde funciona la Junta de Estudios Históricos de Mendoza, que con cierta frecuencia su fachada aparece "ornamentada" con grafitis o leyendas que nada tienen que ver con el destino y servicio del añejo inmueble.
La crónica policial nos conduce ahora a otra forma de vandalismo destructivo y apropiador, es decir, el que se empeña en romper y sustraer pertenencias de terceras personas.
Hace unos días, un enfrentamiento entre jóvenes que salían de un cumpleaños de 15 en Chacras de Coria terminó con graves destrozos y la sustracción de elementos y mercadería en al menos tres locales comerciales de la zona de Viamonte y callejón Los Peralitos, en el extremo sur de ese distrito, cerca del límite con la ciudad de Luján de Cuyo.
Durante el descontrol unos desconocidos atacaron tres comercios del lugar, rompieron impunemente las vidrieras y se llevaron distintos artículos de heladeras y mostradores. Uno de los locales afectados fue una dietética, donde destrozaron todos los vidrios del frente e ingresaron para robar. Gran parte del desplazamiento caótico y extremadamente agresivo de los malvivientes fue captado por cámaras de videovigilancia.
Los damnificados son comerciantes que se habían instalado con bastante esfuerzo recientemente en esa área, vecina a la construcción del templo dedicado a San Carlo Acutis, con la intención de desarrollar negocios que les reportaran una lógica ganancia, pero también brindar servicios a la vecindad.
La comunidad de la zona y de otras partes del departamento necesita que los autores de estos gravísimos hechos sean individualizados y puestos a disposición, los mayores de la justicia penal y los menores de los tribunales correspondientes por su edad, con intervención de padres o tutores.
Seguramente no se harán cargo de los gastos de las reparaciones y la reposición de objetos sustraídos, pero deberían recibir el condigno castigo por una desmedida e irracional actitud, justo en momentos en que lo que más se reclama es la convivencia entre los habitantes y la práctica de la solidaridad por sobre el desprecio al otro.