El cuidado de las esculturas al aire libre

Volvió a su lugar en el Paseo Alameda la escultura de José de San Martín con Merceditas, luego de haber sido restaurada por la artista Sonia López. La obra, que había sido vandalizada por cuarta vez en abril, forma parte del patrimonio urbano de la capital y debe ser protegida por todos los mendocinos.

“No me gusta restaurar una obra porque se supone que sólo el tiempo debería malograr un trabajo artístico al aire libre y no la mano del hombre”, sostuvo la escultora Sonia López, egresada de la UNCuyo, autora de la expresiva escultura que muestra al general José de San Martín sentado junto a su hija, Merceditas.

Ubicada en la intersección de la avenida San Martín y calle Corrientes, en plena Alameda, la figura volvió a su lugar hace unos días, luego de haber sido restaurada en el taller de la autora, ‘víctima’ de la extirpación de la mano izquierda del prócer, daño que causaron los vándalos de siempre.

La artista explicó un poco más su comentario sobre que no le agrada intervenir una obra suya que ha sido malograda por terceras personas, pero no por evitar el trabajo, sino porque el conjunto fue concebido para el disfrute de manera lúdica y educativa en atención a su vinculación con la historia de nuestra provincia. Afortunadamente, llevó adelante un minucioso trabajo de recuperación que devolvió el valor simbólico y estético de la cara imagen.

Fue el tercer ataque que sufrió la escultura, que data de 2015, y que está conformada por resina de poliéster con fibra de vidrio, sobre una estructura de hierro.

Apenas instalada se registró el daño en uno de los dedos del general; en 2021 los desconocidos rompieron componentes de la figura y en mayo pasado, se concretó la amputación de la extremidad del brazo.

Los mendocinos y los turistas que frecuentan esa parte de la ciudad, han vuelto a contar con la emblemática figura, una de cuyas representaciones se actualizará dentro de algunos días cuando el 24 de agosto se celebre en Mendoza el Día del Padre, recordando el nacimiento de Mercedes Tomasa, hija de Remedios Escalada y San Martín.

Hace referencia además al Libertador padre, contando sus Máximas a Merceditas, redactadas en Bélgica por él mismo en 1825, cuando la niña tenía 9 años.

Para prevenir el vandalismo en esculturas, es fundamental implementar una combinación de medidas de seguridad y estrategias de concienciación.

Hace bien la Municipalidad de Capital en proteger el conjunto escultórico al que nos referimos y por haber ordenado su rápida ‘vuelta al servicio’.

Más, si se tiene en cuenta que está ubicado a pasos de la Biblioteca Publica General San Martín, otra creación del Gran Capitán, y del Museo Histórico General San Martín, que administran las Damas Pro Glorias Mendocinas.

Tanto para la obra del general con su hija, como para otras que están a la intemperie en el ámbito público, las medidas de seguridad deben incluir el seguro servicio de cámaras de vigilancia, el diseño de entornos seguros y la educación sobre la importancia del patrimonio cultural.

Los dos primeros aspectos son competencia del estado municipal, pero el referido a la educación corre por cuenta de los ciudadanos, que en una elevada mayoría goza con el aporte y la enseñanza de bienes culturales de este tipo.

No puede esperarse otra cosa que respeto y admiración hacia la doble figura de la Alameda, y que se impida por todos los medios posibles que vuelva a ser atacada. De sorprenderse a potenciales atacantes, éstos deben recibir penas similares a las aplicadas a los turistas que pintaron leyendas en piedras del dique Potrerillos.

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