La Argentina es uno de los países que más honores prodiga a los recursos hídricos, ya que contamos con un Día del Agua Provincial, uno nacional y hay una tercera evocación de carácter mundial.
Hoy, 31 de marzo, se evoca el Día Nacional del Agua, con la mira en la necesidad de valorizar el estratégico recurso y la propuesta a realizar actividades de concientización en su uso sostenible. En noviembre, tendrá su marco, análisis y desarrollo el Día Provincial del Agua.
La Argentina es uno de los países que más honores prodiga a los recursos hídricos, ya que contamos con un Día del Agua Provincial, uno nacional y hay una tercera evocación de carácter mundial.
Nos vamos a referir en esta ocasión a la celebración nacional, que es cada 31 de marzo, en atención a una resolución de 1970, del entonces Ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Nación Nº1630/70, que dispuso celebrar el 31 de marzo como el “Día Nacional del Agua”.
Esta celebración federal se logró a instancia de un gran mendocino, el doctor Guillermo Jorge Cano, subsecretario de Recursos Hídricos de esa época, quien falleció en 2003, a los 90 años. Fue el único argentino, y uno de los pocos latinoamericanos, que asistió a la casi mítica Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Ambiente Humano realizada en Estocolmo en 1972, que dio origen en el orden internacional al derecho ambiental.
La idea original nació en Córdoba, en 1963, provincia que aprovechó la celebración del 25º aniversario de la creación de su entonces Dirección General de Hidráulica, y donde se constituyó el Primer Congreso Nacional del Agua. Fue en el ámbito de estos congresos donde maduró la concreción de la final de la fecha de 1973.
En la declaración del Día Nacional del Agua Argentina, se destaca la importancia del estratégico recurso y realizar actividades que impulsen su uso sostenible.
En nuestro ámbito, cada 20 de noviembre se celebra el Día Provincial del Agua, fecha que conmemora la sanción de la Ley General de Aguas en 1884.
Cada una de estas jornadas tiene sus orígenes en circunstancias y contextos muy distintos, no obstante, la gran similitud de las razones y motivaciones consideradas en los tres casos de nominación de estos días especiales. En todos ellos se hace referencia a la necesidad de sensibilizar sobre el valor del agua, de ahorrar el recurso, evitar su contaminación, la equidad y eficiencia en su asignación, y varios conceptos más.
En la declaración del Día Nacional del Agua se destaca la importancia del vital elemento y se pide realizar actividades que sensibilicen a las personas sobre su uso sostenible.
Desde aquella época, se resalta la trascendencia de los recursos hídricos de nuestro país, promover no sólo un consumo racional y un aprovechamiento equilibrado, sino también tomar las precauciones para evitar su deterioro. Textualmente, se expresaba en esa época la necesidad de “estimular en todos los habitantes la responsabilidad en el uso de los recursos hídricos del país, así como un mayor conocimiento y la conservación a conciencia de los mismos”.
Una palabra para considerar el Día Mundial de Agua, con fecha designada en cada 22 de marzo, ocasión en que Naciones Unidas propone el lema “Torres de agua: montañas y glaciares” para desarrollar y analizar.
Ocurre que los científicos advierten en nuestro país y en otros escenarios, que los glaciares se derriten más rápido que nunca. El retroceso de estas grandes masas de hielo y nieve amenaza con provocar devastación. Se estima que miles de millones de personas sufren los efectos de los cambios en los flujos de agua de deshielo: crecidas, sequías, deslizamientos de tierra, subida del nivel del mar y daños a ecosistemas.