El patrimonio arquitectónico en Mendoza es el escenario de una permanente confrontación por mantener en pie casas y edificios históricos, que hacen al devenir de la provincia.
La mansión Cantú Notti está a la venta y conmueve ver cómo luce 125 años después de haber sido construida. La casona abandonada sigue siendo foco de las miradas en Villa Nueva. La ilusión de patrimonialistas y la comunidad es que, aunque se la venda, no sea demolido su núcleo principal e histórico.
El patrimonio arquitectónico en Mendoza es el escenario de una permanente confrontación por mantener en pie casas y edificios históricos, que hacen al devenir de la provincia.
A veces la epopeya por salvar el pasado tuvo final feliz, como ocurrió con el salvataje de la mansión Arenas, en Emilio Civit y Boulogne Sur Mer, frente al Parque. En 1979 sus herederos vendieron la propiedad a una empresa constructora, que inicia las tareas de demolición, pero la presión de la comunidad hizo que ésta se paralizara.
En la actualidad está en venta otra histórica casona, Cantú Notti, en Bandera de los Andes 2250, corazón de Villa Nueva (Guaymallén).Construida hace más de un siglo, solía ser uno de los chalets más importantes de su época.
La vivienda fue edificada alrededor de 1900 y hacia la década de 1930 la adquirieron los Cantú, ligados familiarmente con los Notti, familia de grandes médicos, entre ellos Humberto J. Notti, quien da nombre al hospital pediátrico.
La propiedad, de estilo ecléctico con predominio de Art Nouveau, es el gigante arquitectónico del área donde está emplazada, con 5.000 m2 totales y 600 cubiertos, distribuidos en quince ambientes, seis dormitorios, dos baños, un toilette y dos cocheras. Una propiedad que aun asombra e impone respeto, pese al abandono y los estragos de años sin el mantenimiento adecuado. En la actualidad, una conocida inmobiliaria la ofrece en venta por 600.000
La casa aguarda un comprador o un grupo asociado que enfrente la fuerte inversión. En cualquiera de los casos sería trascendente para el patrimonio que, dentro del proyecto final, se pudiera conservar la parte principal del conjunto e impedir perderla para siempre, como ocurrió con un sinnúmero de propiedades que integraban el catálogo arquitectónico del Gran Mendoza.
Entonces, el rescate de esa casa sería muy positivo, aunque de difícil concreción por parte de instituciones públicas y privadas, las cuales no están preparadas para esas tareas, por ahora.
Pensamos, como lo sostuvo en notas periodísticas la especialista en Patrimonio, Eliana Bórmida, que el salvataje podría surgir a través de un proyecto inmobiliario residencial que entrara por detrás de la casa, la lateral norte de la avenida Acceso Este.
El lugar daría la posibilidad para un emprendimiento residencial con un buen acceso desde el sur. Ocurre que la casa tiene dos partes adosadas, una es el núcleo arquitectónicamente valioso, que da al jardín con la reja hacia el carril.
La otra parte, típica casona criolla, posee unos dormitorios y todos los servicios con muchos agregados, que podrían ser demolidos para dejar solamente el núcleo interesante. A ese núcleo, mirando hacia el olivar existente, se le podría agregar un pabellón nuevo, vidriado, de modo que esa edificación sirviera como club house del emprendimiento residencial.
Para finalizar rescatamos la declaración de otra prestigiosa arquitecta local, Cecilia Raffa, quien remarca, entre otras acciones, la necesidad de implementar normativas de paisaje urbano más claras que fortalezcan las declaraciones patrimoniales ya existentes.