Históricamente, el acceso a grandes inversiones como el mercado inmobiliario o la adquisición de flotas comerciales, estaba reservado -en Argentina y en el resto del mundo-para quienes poseían grandes capitales. Sin embargo, una tecnología está derribando estas barreras: la tokenización de activos reales.
En nuestro país, esta tendencia no es solo una promesa técnica, sino una realidad que ha capturado el interés del 77% de la Generación Z (jóvenes de entre 18 y 29 años), quienes manifiestan su deseo de invertir en estos activos digitales.
¿Qué es la tokenización y por qué atrae a los jóvenes?
La lógica detrás de esta innovación es la fragmentación. Si un departamento tiene un costo de 200 mil dólares, la tokenización permite dividir ese activo en múltiples unidades digitales o "tokens". De esta manera, cualquier persona puede adquirir una fracción del inmueble según sus posibilidades, obteniendo una rentabilidad proporcional.
Este modelo se está extendiendo a otros sectores disruptivos, como la renta de autos. Actualmente, es posible invertir en una fracción de un vehículo valuado en 25.000 dólares que se pone a trabajar en plataformas como Uber, distribuyendo los ingresos mensuales entre los poseedores de los tokens. Según un informe de EY y Taquion Group, el sector inmobiliario lidera las preferencias de inversión con un 28%, seguido por la tecnología (25%) y la energía o minería (22%).
Argentina: terreno fértil y liderazgo regional
El país no es un actor secundario en este escenario. Argentina encabeza el ranking de adopción de criptomonedas en América Latina con un 19,8%, superando a Brasil y El Salvador.
Joaquín Linares, cofundador de la startup Blockenfy, señala: “Argentina tiene un talento técnico enorme y una cultura financiera muy sofisticada, paradójicamente por su historia económica. Eso hace que seamos muy buenos en resolver problemas de este tipo”.
Joaquín Linares, cofundador de la startup Blockenfy
Joaquín Linares, cofundador de la startup Blockenfy
Blockenfy
Además sostiene que el éxito de esta tendencia dependerá de dar confianza. “Para que la tokenización sea verdaderamente masiva, la visión no pasa solo por dividir un activo en partes digitales. Es necesario crear un sistema tan seguro y claro que las finanzas tradicionales se animen a dar el salto sin miedo, uniendo la economía real con el mundo digital de forma transparente”.
A este interés social se suma un impulso estatal inédito. La Comisión Nacional de Valores (CNV) emitió la Resolución General N° 1150, que crea el primer régimen específico para la tokenización de activos del mundo real en América Latina. Esta normativa amplía el régimen de oferta pública automática y extiende el "sandbox" regulatorio hasta fines de 2027, buscando modernizar el mercado de capitales a través de la tecnología blockchain.
El factor confianza: la paradoja de los bancos
A pesar del entusiasmo por lo digital, los jóvenes argentinos mantienen un pie en la seguridad tradicional. El informe de EY destaca que el 68% de la Generación Z prefiere que sean los bancos o entidades financieras reconocidas quienes ofrezcan estos servicios de tokenización.
No buscan reemplazar a la banca, sino que esta evolucione. De hecho, la mayor demanda de los usuarios (37%) es educación y asesoramiento sobre cómo operar con estos nuevos activos. Para los expertos, el éxito masivo dependerá de crear un puente transparente entre la economía real y el mundo digital que brinde seguridad a los inversores tradicionales.
Un mercado global en expansión
Lo que sucede en Argentina es el reflejo de un movimiento global. Firmas de la talla de BlackRock y JPMorgan ya han lanzado productos tokenizados. Se estima que para el año 2030, el volumen de estos activos representará el 10% del PBI global, alcanzando los 15.600 millones de dólares.
En este contexto, los jóvenes argentinos parecen haber comprendido la oportunidad antes que el promedio: mientras que solo el 46% de la población general ve un impacto positivo en esta tecnología, en la Generación Z ese optimismo asciende al 64%. La tokenización ya no es solo un concepto técnico, sino la herramienta con la que la juventud local planea construir su futuro financiero.