El lago de Potrerillos atraviesa una etapa de resignificación en el mapa del desarrollo inmobiliario y turístico de la provincia. Históricamente asociado al turismo de fin de semana o a la contemplación pasiva desde la margen sur, el perilago comienza a desplegar una trama urbanística que busca dialogar de manera directa con la geografía, el viento y las exigencias de la vida contemporánea. En este marco, la Costa Norte emerge como el territorio más codiciado por su bajo nivel de intervención previa, su escala virgen y sus panorámicas ininterrumpidas hacia el Cordón del Plata.
A 45 kilómetros de la Ciudad de Mendoza por la remodelada Ruta Provincial 82 —o 85 kilómetros vía Ruta 7—, esta franja costera alberga propuestas que van mucho más allá del loteo convencional. El caso de Cantos de Miralago representa un punto de inflexión: un complejo integral de 300 hectáreas concebido bajo el concepto de "pueblo de montaña", donde la infraestructura vial, ambiental y deportiva precede al asentamiento residencial para garantizar una escala orgánica y respetuosa del ecosistema local.
El parque ciclista posee circuitos que incluyen pistas de nivel internacional como Acacia y Baobab.
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El viento térmico como motor de diseño y vida náutica
Uno de los aspectos más singulares del perilago es su comportamiento meteorológico. A diferencia de otros espejos de agua de la región, Potrerillos cuenta con un fenómeno constante: una ventana de viento térmico de entre cinco y seis horas diarias que se repite con notable regularidad. Esta condición convirtió a la zona en una plaza clave para la navegación a vela, el windsurf y el kitesurf en el oeste argentino.
En esa línea, el proyecto estratégico de la Costa Norte cobra mayor relevancia institucional con la incorporación de la nueva sede del Yacht Club Mendoza dentro del propio complejo. Esta sinergia estratégica potencia las condiciones naturales del lugar y establece una infraestructura que abarca amarras, puerto operativo, zonas de guardería de kayaks y facilidades para la náutica deportiva sin motor, promoviendo el uso activo del agua durante prácticamente todo el año.
La Costa Norte emerge como el territorio más codiciado por su bajo nivel de intervención previa y su escala virgen.
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A ello se suma la instalación de la sede de “Buceo Aconcagua”, operadora de buceo con mayor trayectoria en Mendoza a cargo de Alfredo Marinaro junto a su hija Lucia y su nieto Iván, que convertirá a Cantos Miralago en el primer centro de buceo permanente de Potrerillos.
El diseño del terreno respeta las bahías naturales (como Bahía Mansa y Bahía de la Cruz) y las penínsulas que caracterizan este sector, permitiendo que la interacción con el agua sea pedestre y fluida. Un puente colgante peatonal proyectado para vincular dos penínsulas no solo optimizará las circulaciones internas de los residentes, sino que está pensado como un hito visual y arquitectónico que dialoga de forma sutil con la orografía natural.
El proyecto estratégico de la Costa Norte cobra mayor relevancia institucional con la incorporación de la nueva sede del Yacht Club Mendoza dentro del propio complejo.
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Deporte de bajo impacto e integración paisajística
El dinamismo del complejo no se limita al espejo de agua. El suelo de la precordillera, con sus desniveles pronunciados, laderas y flora autóctona, ha sido aprovechado para estructurar una propuesta deportiva de bajo impacto ambiental que integra el movimiento físico con la conservación.
Uno de los pilares de este esquema es Cantos Bike Park, a cargo de la familia Páez con Juan Cruz a la cabeza. El parque ciclista posee circuitos que incluyen pistas de nivel internacional como Acacia y Baobab, además de pistas específicas para la disciplina XCO. Su infraestructura contempla una sede operativa propia, área de almacenamiento, alquiler de equipamiento y un espacio gastronómico tipo coffee bike, junto a un pumptrack, pensado para complementar las rutinas deportivas con el esparcimiento social.
Otro pilar fundamental es la implantación de un restaurante de primer nivel, a cargo de Auténtico “cocina contemporánea”, una reconocida marca mendocina, que ofrecerá una amplia oferta gastronómica local e internacional.
En simultáneo, la tradición andina se hace presente mediante un centro ecuestre de escala premium. Diseñado bajo el concepto arquitectónico de las antiguas postas de montaña, este espacio incluye 15 boxes cubiertos, corral de doma, monturero y áreas de recreación. La propuesta ecuestre busca reconectar a los usuarios con la cultura local y la exploración pausada de las huellas de montaña, complementando los senderos costeros y la red de miradores estratégicamente ubicados para la contemplación del paisaje.
Materia local y sello proyectual
Desde la perspectiva del diseño urbano y la resolución espacial, el desarrollo contó con la visión de firmas referentes del medio local. Se ofrecerá, junto con la adquisición de cada lote, la posibilidad de adquirir prototipos de viviendas proyectados por el estudio Juárez D’Ambola en conjunto con dosados®, bajo un enfoque de profunda integración morfológica.
La arquitectura se concibió no como un objeto posado, sino como una extensión del propio terreno. Tanto en el portal de acceso como en las distintas áreas comunes y residenciales, la piedra extraída del lugar y la paleta cromática austera mimetizan lo construido con la geografía andina.
El equipamiento general se completa con un sector de pileta al aire libre, solárium, cancha de vóley playero, paradores con su fogonero y zonas de juegos infantiles distribuidas de modo que la recreación fluya de forma armónica. La combinación de accesibilidad rápida desde el Gran Mendoza, un plan de amenities deportivos y náuticos consolidado y una arquitectura de escala consciente sitúan a la Costa Norte de Potrerillos en una posición de vanguardia para el planeamiento de montaña en la región.