Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas volvieron a mostrar signos de debilidad en marzo y acumulan 11 meses consecutivos en terreno negativo, según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa.
De acuerdo a lo informado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, el deterioro del poder adquisitivo y el aumento de costos frenan las ventas y las inversiones.
Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas volvieron a mostrar signos de debilidad en marzo y acumulan 11 meses consecutivos en terreno negativo, según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa.
En términos interanuales, la actividad registró una caída del 0,6%, mientras que en la comparación mensual también se observó una contracción del 0,4%. Con estos datos, el primer trimestre cerró con un retroceso acumulado del 3,6%.
El relevamiento mostró que cinco de los siete rubros analizados registraron bajas, confirmando una tendencia contractiva. Entre los sectores más afectados se destacó perfumería, con una caída del 9,8%, impulsada por la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento de productos no esenciales.
También se registró una fuerte baja del 8,3% en bazar, decoración, textiles de hogar y muebles, donde el consumo se vio desplazado por gastos prioritarios. En tanto, el rubro alimentos y bebidas mostró una leve contracción del 0,9%, reflejando un consumo cada vez más enfocado en productos básicos.
Por el contrario, solo dos sectores lograron crecer: ferretería y materiales para la construcción (+2%) y farmacia (+1,1%), impulsados por necesidades esenciales.
El informe también reflejó un deterioro en la situación de los negocios: el 42,2% de los comerciantes afirmó que su situación empeoró, mientras que apenas la mitad sostuvo que se mantuvo estable.
Además, el aumento de costos fijos —como servicios, combustibles y logística— redujo los márgenes de rentabilidad.
De cara a los próximos meses, el escenario se mantiene incierto. El 48% de los comerciantes cree que las ventas seguirán igual, mientras que el 39,7% espera una mejora y el 12,4% proyecta una caída.
En este contexto, el clima de inversión es débil: el 59,1% considera que no es un momento adecuado para invertir, frente a una minoría que ve oportunidades.
Además, ante la pérdida de poder adquisitivo, el financiamiento con tarjetas de crédito y promociones bancarias se consolida como una herramienta clave para sostener las ventas.
Al mismo tiempo, crece la adopción de modelos de negocio mixtos, que combinan ventas físicas y online, en un intento por adaptarse a un consumo cada vez más selectivo.