Javier Menniti es cofundador de Access In y Lila Clubes Digitales, dos plataformas tecnológicas nacidas en Mendoza que hoy digitalizan la gestión de barrios privados y clubes en seis países de la región.
El cofundador de Access In y Lila cuenta cómo digitalizan barrios privados y clubes en seis países de la región.
Javier Menniti es cofundador de Access In y Lila Clubes Digitales, dos plataformas tecnológicas nacidas en Mendoza que hoy digitalizan la gestión de barrios privados y clubes en seis países de la región.
Contador de formación, Menniti detectó hace una década que las comunidades cerradas todavía se administraban con Excel y decidió construir una solución que hoy alcanza a más de 280.000 familias y un millón de usuarios. En esta entrevista en el ciclo de Valor Agregado de Los Andes, repasó los orígenes de la compañía, los errores del camino, el desembarco en los clubes deportivos y los próximos proyectos, entre ellos un marketplace de compras comunitarias.
—¿Cómo surge la idea de Access In?
—Access In surgió hace 10 años en Mendoza. Inicialmente estudié para contador, digo que creo que no es una muy buena profesión para ejercer, pero es una muy buena profesión para después llevar negocios a cabo. Tengo un conocimiento muy amplio. Trabajé en el estudio de mi familia, un estudio contable impositivo en Mendoza, y después de varios años me di cuenta de que no me encontraba con la profesión y decidí realizar una maestría ya en Buenos Aires.
Ahí empecé a inspeccionar y ver a qué otro rubro me podía llegar a dedicar. La idea me la planteó inicialmente un socio, que me dice que tenía una plataforma para las porterías de los barrios privados. Y en la maestría, en el año 2014-2015, ya había aprendido que se venía el negocio de las comunidades digitales. Se hablaba en ese momento de que todas las comunidades había que digitalizarlas.
En el estudio ya liquidábamos expensas, ya estábamos con el sistema de los consorcios, y me di cuenta de que había muchísimo para crecer. Estábamos con la herramienta del siglo pasado: con Excel. Entonces fue la combinación de decir "digitalicemos las comunidades y digitalicemos las porterías", y ahí surgió Access.
—¿En cuántos países están presentes hoy?
—Hoy estamos en seis países: Argentina, Uruguay, Paraguay, España, tenemos algo de operación en Guatemala y ahora estamos abriendo Bolivia; en Chile no, nos fue mal. Para dar una dimensión, estamos hablando de unas 280.000 familias y más de 1 millón de usuarios.
—¿Qué descubriste digitalizando comunidades?
—Lo que descubrí es que hay muchas tareas repetitivas que la gente no tiene tiempo de hacer en el día a día, porque está sobrecargada por la ansiedad, y con la tecnología, si uno invierte una pequeña pizca de tiempo, eso después no lo tiene que repetir más. Tenemos diferentes verticales: hay temas de contabilidad, que lo hacés mucho más seguro y evitás la cantidad de errores; lo que es comunicación lo hacés más dinámico; las porterías, más seguras y más dinámicas: es la liquidación de la cuota, es controlar la entrada, las comunicaciones y las tomas de decisiones.
—¿Cómo cambiaron los requerimientos de las familias en estos 10 años?
—El estadio del cliente es diferente. Al principio no saben que necesitan la tecnología. Una vez que se dan cuenta de que la necesitan, quieren lo mejor, quieren tener todo. Entonces uno por ahí los tiene que frenar y les tiene que explicar que hay un paso y un procedimiento, no se digitaliza una comunidad de un día para el otro.
Tenemos todo un proceso paso a paso: primero digitalizar la base de datos, después la base de datos hace que los vecinos se carguen a la aplicación, después se capacita a los guardias. Nosotros siempre vamos más a la vanguardia, siempre vamos haciendo un push para que la gente absorba más tecnología. Nosotros decimos que cada barrio o cada persona tiene un nivel de digitalización. Hay barrios que todavía están con Excel, hay barrios que ya tienen sistema, hay barrios que tienen portería digital y otros no. Lo primero que hacemos cuando llegamos a un barrio es ver en qué nivel de digitalización está.
—¿Cómo fue el proceso de internacionalización?
—Nosotros desembarcamos en Uruguay y nos fue bien de entrada, nos costó más Mendoza. Es un dato que la gente por ahí no sabe: en la provincia donde tenemos menor cantidad de usuarios es en Mendoza. Después abrimos en Chile, que es una plaza que no responde a las costumbres latinoamericanas sino que responde más a Estados Unidos, entonces cuesta venderles productos.
Después fuimos a España, también estuvimos en Perú, que arrancó la crisis sanitaria económica del 2019 y 2020 y tuvimos que cerrar. Yo creo que, comercialmente, fue uno de los aciertos que tuvo Access In: siempre nos movimos muy rápido, a través de acuerdos de partner.
—¿Cuáles cree que fueron los aciertos y cuáles los errores en este proceso?
—Creo que el primer error que cometimos fue ser muy acomedido con el cliente, escucharlo mucho y hacerle muchos desarrollos personalizados, y creo que tendríamos que haber creído más en nuestras posturas y en nuestra visión de empresa. Si el cliente no nos quería contratar, después, con el tiempo, nos contrata. Eran clientes grandes y nos decían "desarrollame tres funciones más y te contrato", y eso nos hizo perder un poco de tiempo. Hay que decir: "este es el producto que tenemos, lo querés o no", porque hay un equipo que permanentemente está pensando en eso. Y confiar en nuestra postura, porque a la larga nos contratan.
—¿Cómo nace Lila, el software para clubes?
—Descubrimos que el patrón que se había dado en barrios, donde nosotros con un muy buen timing desembarcamos, se empezaba a repetir en los clubes. Con Banco Macro hicimos un acuerdo muy grande, ellos también nos lo plantearon, y empezamos a desembarcar en clubes. Son comunidades mucho más grandes y tienen el estadio digital de los barrios de hace 10 años atrás: no tienen portería en la garita, nadie controla la entrada y salida de menores, que no es un dato menor hoy día. Tienen pago y liquidación de cuentas con morosidad muy grande y muchos problemas de base de datos. Lo que nosotros planteamos, ahora que tanto se habla de inteligencia artificial, es que primero hay que ordenar la información para que esa inteligencia artificial pueda funcionar.
—¿Cómo digitalizan ese proceso en los clubes?
—Lo primero es digitalizar la base de datos. Para hacer una administración inteligente, tenés que hacer pie en algo. Entender qué cantidad de socios tenés, cuáles son las categorías, cuáles son las formas que tienen de liquidar. Hoy en día va el hijo, paga la cuota, ingresa, juega, pero no saben ni quiénes son los tutores, ni quiénes son los padres, ni en qué horarios va o no va, ni cuál es el porcentaje de uso de las instalaciones. Por ahí empezamos siempre. Siempre decimos que desde el momento en que instalan el sistema hay casi un 25% que se mejora la mora, porque mucha gente no paga porque no sabe, o porque se le suspendió el débito de la tarjeta y el club no detectó que ese débito fue rechazado.
—¿Cómo imagina el futuro de los clubes con la tecnología?
—Nosotros tenemos una teoría que me la comentó un amigo, Gastón, que es que el mundo se va a transformar en sintético y no sintético, y va a empezar a costar distinguir qué es información sintética y qué es información real. Entonces lo que es espontáneo, lo lúdico, lo que es la vida real, va a empezar a ganar protagonismo, y los clubes se van a convertir en excelentes guarderías a futuro. Los clubes de Argentina son los clubes de vanguardia de la región de Latinoamérica, pero nosotros los vemos súper atrasados: están hablando con los clubes más grandes de Buenos Aires y todavía tienen sistemas en computadoras estanco, con un disco rígido que no saben si tiene backup o no.
—¿En qué están trabajando ahora desde Access In?
—Nosotros queremos romper el paradigma de cómo compra hoy día el consumidor. Todos los consumidores compran solos. Hoy día hemos largado un MVP en Mendoza, un pool de compras para 45.000 familias. Hoy en día las 45.000 familias de Access In pueden comprar en Luján Agrícola, en Modo Market, en Go Bar. Ya hemos cerrado varias marcas importantes y estamos hablando con la gente de Benedetti. Somos el primer pool de compra de barrios privados de Argentina. Por otro lado, todavía no hemos terminado de solucionar el tema de las porterías: fuimos los primeros que inventamos las porterías online de Argentina y hoy traemos una nueva versión después de 10 años.
—¿Cómo imagina la empresa a futuro?
—La verdad que venimos muy entusiasmados. Para que tengan una idea, Lila, que es de clubes, en 2 años creció lo que creció Access In en 10, y creemos que el pool de compra es una compañía mucho más grande que las dos compañías que tenemos actualmente. Siempre decimos que somos una empresa que nunca piensa en crisis. Nunca he pensado en crisis, la crisis no existe para nosotros, no vemos medios, no vemos políticos, vemos solamente nuestros medios, y estamos muy entusiasmados.