La inteligencia artificial comienza a ocupar un lugar concreto en la organización del trabajo de pequeñas y medianas empresas (pymes). Más allá de las consultas a un chat, la capacitación y configuración de agentes capaces de ejecutar tareas específicas abre nuevas posibilidades para automatizar procesos, ordenar información y sostener actividades que requieren dedicación diaria.
En Mendoza, una empresa familiar dedicada al alquiler de vehículos implementó desde mediados de 2026 un sistema de cuatro agentes de inteligencia artificial orientados al marketing digital. La experiencia puso el foco no solo en la tecnología sino también en cómo asignarle funciones, establecer procedimientos y mantener la supervisión humana.
A diferencia de un chatbot tradicional, que responde preguntas, un agente de inteligencia artificial puede recibir un objetivo y ejecutar una secuencia de acciones para alcanzarlo. Esto puede incluir buscar información, redactar contenidos, revisar resultados y registrar los pasos realizados, de acuerdo con las instrucciones que recibe.
Para que ese funcionamiento sea útil en una empresa, es necesario definir qué tareas puede realizar cada agente, cuáles son sus límites y qué resultados se esperan. También se requiere establecer instancias de revisión antes de que los contenidos o las respuestas lleguen a clientes y proveedores.
Así, la firma Mdz Rent a Car se organizó en cuatro áreas: gestión del correo electrónico, posicionamiento del sitio web, redes sociales y publicidad digital. Cada agente tiene una especialidad y trabaja sobre actividades que, en una estructura pequeña, suelen depender de la disponibilidad de sus integrantes.
La distribución de tareas permitió concentrar el trabajo de los agentes en procesos definidos, en lugar de utilizarlos únicamente como herramientas de consulta. Sin embargo, la automatización no eliminó la necesidad de establecer criterios, revisar los resultados y decidir qué acciones se ejecutan.
Cambios en los modos de consumo
La experiencia también reflejó un cambio en la manera en que los consumidores buscan servicios. A los buscadores tradicionales se suman los asistentes de inteligencia artificial, que pueden recomendar alternativas a partir de las preguntas de los usuarios.
La empresa señaló que desde hace más de un año recibe un número creciente de reservas mensuales a través de estos asistentes. En octubre de 2026, además, comenzó a probar anuncios pagos en plataformas de inteligencia artificial.
Este escenario planteó un desafío para las pequeñas empresas: ya no alcanza con trabajar para aparecer en los resultados de un buscador. También es necesario desarrollar contenidos útiles, claros y actualizados que puedan responder a las necesidades de quienes consultan a un asistente virtual.