Fernando Álvarez de Celis, director ejecutivo de la Fundación Tejido Urbano analizó en "Encendidos", programa de Aconcagua Radio la falta de crédito hipotecario de largo plazo que profundizó el déficit habitacional argentino y planteó la necesidad de fortalecer el sistema financiero para que más familias puedan acceder a una vivienda propia.
"El mercado inmobiliario y el sistema bancario argentino atraviesan una fase de reactivación moderada tras años de paralización", expuso Álvarez de Celis. Luego de un 2023 donde el financiamiento habitacional fue casi nulo, el lanzamiento de líneas por parte de una veintena de bancos en 2024 permitió otorgar 11.000 créditos, mientras que el 2025 se consolidó como el tercer mejor año del siglo XXI con 45.000 escrituras hipotecarias.
Pese a que el inicio de 2026 registró una contracción inicial del 46%, la inyección estatal de 2 billones de pesos provenientes de fondos de la ANSES busca impulsar entre 15.000 y 20.000 operaciones adicionales, proyectando cerrar el año en torno a los 35.000 créditos.
Álvarez de Celis, advirtió que "el déficit habitacional no responde a la falta de recursos de las familias para pagar su techo, sino a las fallas de diseño de las herramientas de financiamiento".
"El problema de la vivienda es financiero y no económico, porque nosotros ya destinamos una importante suma de dinero todos los meses a pagar un alquiler", explicó el especialista.
El director ejecutivo enfatizó la paradoja que afrontan los inquilinos en el mercado actual: "En muchos casos el alquiler es más caro que lo que costaría la cuota del crédito hipotecario, y en los alquileres hay la misma o peor incertidumbre que con un crédito". Esta dinámica provoca que un trabajador a lo largo de su vida adulta termine abonando el costo equivalente a dos o tres propiedades sin acceder a la titularidad de su hogar.
Para comenzar a revertir este déficit, el director de Tejido Urbano estimó mantener un ritmo constante de "50.000 créditos hipotecarios durante los próximos 10 años", aclarando que "el crédito hipotecario solo no va a solucionar el tema habitacional en Argentina, pero sin él es imposible pensar una solución a largo plazo".
El descalce bancario y la falta de mercado de capitales
Durante el 2º Congreso Argentino de Crédito Hipotecario, referentes del Banco Nación, Banco Ciudad, la banca privada y la asociación ADEVA coincidieron en que la demanda de créditos en la sociedad es "casi infinita". Según expusieron, la apertura de cupos bancarios para 2.000 o 3.000 créditos suele registrar inscripciones masivas de hasta 60.000 solicitantes. El cuello de botella reside en la estructura de financiamiento del sistema crediticio local.
"Los bancos nos dicen: recibimos plata a 30 o 60 días y tenemos que prestar a 20 años. Para que eso suceda tiene que haber un mercado de capitales que sustente atrás a los bancos, que la Argentina lamentablemente no tiene", detalló Álvarez de Celis.
La persistencia histórica de tasas altas e inflación inclinó la oferta bancaria hacia préstamos de consumo inmediato —como calzado o alimentos— en detrimento de la inversión productiva e inmobiliaria de largo plazo. En ese sentido, calificó como un paso positivo la canalización de fondos previsionales de largo plazo para respaldar las líneas de la ANSES.
El piso de América Latina
"La penetración del crédito hipotecario en Argentina se sitúa entre el 0,7% y el 1,7% del producto interno bruto (PIB), constituyendo la cifra más baja de toda la región", expuso De Celis. En comparación con los países vecinos, la brecha es profunda: el segundo país con menor volumen de crédito en América Latina supera el 7% del PIB, mientras que Chile alcanza el 27% de su PIB volcado al crédito hipotecario.
"50.000 créditos parece un montón, pero si estuviéramos en Chile serían 300.000 al año", ejemplificó Álvarez de Celis para dar cuenta del rezago argentino frente a los estándares internacionales.
Retrato de una generación de inquilinos
"La escasez de crédito ha generado una transformación en la estructura social de tenencia de vivienda en Argentina, donde el porcentaje de familias inquilinas se ha duplicado en los últimos censos", expuso el especialista.
Los análisis de la fundación tejido urbano sobre los datos del Censo 2022 revelan que "el 7% de los adultos mayores de 65 años en el país no es propietario de su vivienda. Esto es un fenómeno inédito que alcanza el 15% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y que podría superar el 25% en las proyecciones para el próximo censo."
"Aparece por primera vez una generación que no logra ser propietaria", alertó el especialista. Adicionalmente, "la edad promedio de acceso a la primera vivienda propia se postergó de los 35 a los 45 años". El cambio de época resulta contundente frente a los modelos de acceso del pasado: "En el siglo XX la gente ahorraba y lograba tener su vivienda. En el siglo XXI no logra, ahorrando y alquilando, tener esos 100.000 dólares para ir a comprar de contado una vivienda propia", comentó Álvarez de Celis.
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