Antonio Novielli, empresario Pyme e investigador de la historia industrial argentina hablo en "Hermoso caos", programa de Aconcagua Radio sobre la crisis que atraviesan la industria y las Pymes en Argentina, marcada por la caída de la actividad, la pérdida de empleo, el endeudamiento de las familias y las dificultades para competir frente a las importaciones.
Novielli trazó un sombrío diagnóstico sobre la realidad fabril del país y criticó la orientación de las políticas económicas vigentes. Además, subrayó que la pérdida de puestos de trabajo se evidencia de manera directa e indirecta a lo largo de las distintas provincias del territorio nacional. "Con cada persiana que ha ido bajando, ha ido creciendo los dígitos de desocupación de manera directa o indirecta", aseveró el empresario, recordando que en oportunidades previas ya había advertido que "tanto el empleador como el empleado iban a hacer fila en busca de un empleo".
Paralelismo histórico
Al ser consultado sobre las coincidencias históricas del escenario actual, Novielli rechazó la idea de que se trate de un modelo novedoso. "Las bibliotecas están ahí y siempre aparecen genios que creen que inventan algo cuando realmente es más de lo mismo", sostuvo, equiparando la orientación económica con la gestión de José Alfredo Martínez de Hoz o los años noventa.
No obstante, marcó una diferencia crucial con la década de 1990. En aquel período, las privatizaciones e indemnizaciones permitieron a los trabajadores despedidos disponer de un capital inicial ("canutito") para emprender proyectos o amortiguar el desempleo, sosteniendo la circulación monetaria durante varios años.
En cambio, para graficar la coyuntura actual, Novielli acuñó el término "corralito inverso", caracterizado por la falta de circulante y el endeudamiento familiar. "En esta situación lo que se está dando es que nadie tiene un peso y se dio un corralito inverso, o sea, terminaste endeudando a la gente para que no se pueda mover", afirmó, concluyendo que "con la maldad nos hemos ido superando década tras década. Cada vez que quieren utilizar el mismo libro, lo terminan agravando cada vez más".
Ahogo fiscal, importaciones y vaciamiento de controles
Al detallar las dificultades cotidianas del sector productivo, Novielli situó en primer plano la agobiante presión tributaria y la competencia desleal. El empresario reveló que trabaja cerca de 15 días al mes exclusivamente para cumplir con la totalidad de los tributos municipales, provinciales y nacionales.
En simultáneo, cuestionó la apertura comercial e importadora, calificándola de "letal" para sectores sensibles como el textil. Novielli criticó que se exija competir a la industria local mientras ingresan bienes subsidiados desde el exterior. "Me hablas de competencia genuina en el mercado local, pero me traes chupetín subsidiado de China", enfatizó.
A este desequilibrio se suma, según su testimonio, la baja de los organismos estatales de control de calidad sobre la mercadería importada. Esta desregulación provoca no solo el ingreso de bienes de dudosa durabilidad o potencial toxicidad, sino también graves sobrecostos logísticos. Como muestra, relató la explosión de un neumático importado en la Ruta 40 que obligó a movilizar auxilio mecánico para rescatar un camión con carga completa. En esa línea, denunció el cobro de tasas de infraestructura sin contraprestación: "Me estás cobrando un sobre impuesto para la mantención de la ruta que no me la estás haciendo y si esto fuera malintencionado, te diría que me estás estafando".
Brecha generacional y déficit formativo
Otro de los pilares del análisis de Novielli se centró en los problemas estructurales del mercado laboral. Señaló que uno de los mayores obstáculos para las Pymes es la llegada de trabajadores sin capacitación adecuada, lo que dificulta la delegación de responsabilidades por falta de "capacidad interpretativa".
Atribuyó este fenómeno a un quiebre en el trasvasamiento de información y memorias familiares entre generaciones. Según el industrial, la falta de contexto histórico vulnera a los jóvenes frente a recetas teóricas formuladas por funcionarios alejados de la realidad fabril o agrícola. "La historia es para los mayores de 50 y otra es para los jóvenes. ¿En qué mercado laboral lo vas a insertar? ¿Qué formación le diste para insertarlo en el mercado laboral? Encima me estás proponiendo cerrar las escuelas técnicas", cuestionó, apuntando a quienes dirigen las políticas públicas habiendo "vivido la billetera del papá, inclusive el actual mandatario".
La propuesta de salida
Para finalizar, Novielli fue interrogado sobre las posibles vías para revertir el declive industrial. Descartó de plano los modelos primario-exportadores que se limitan a la extracción de minerales, comparando dicho esquema con el intercambio colonial de "espejito por oro". En su lugar, propuso dos medidas de fondo:
- Educación estratégica: "Primero, capacitación a los jóvenes, capacitación seria y profunda sobre qué tipo de nación queremos".
- Industrialización con capital genuino: "Atraer y seducir capitales extranjeros no para la especulación o el extractivismo, sino para instalarse en el país, levantar plantas de producción y generar valor agregado nacional".
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