14 de octubre de 2026 - 21:36

El índice de incertidumbre económica de la UCA trepó a 63,4 puntos en septiembre y alcanzó su máximo de 2026

La incertidumbre económica en Argentina alcanzó los 63,4 puntos en septiembre y marcó su nivel más alto de 2026, según un informe de la UCA. El empleo, la política y la inflación lideran las preocupaciones de la población, en un contexto de deterioro de las expectativas sociales y creciente inquietud por la pobreza y la actividad económica.

El Índice de Incertidumbre Económica de la Universidad Católica Argentina (UCA) trepó a 63,4 puntos en septiembre y registró su valor más alto en lo que va de 2026. Según el último informe del Centro de Analítica Económica y Empresarial de la institución, el incremento estuvo vinculado con diversos factores como empleo, situación social y rumbo económico.

El indicador superó incluso los niveles de incertidumbre registrados durante el período electoral de 2025. Para encontrar un valor superior en la serie histórica, es necesario remontarse a abril del año pasado, cuando se produjo un fuerte salto tras la modificación del régimen cambiario implementada por el gobierno nacional.

La incertidumbre económica alcanzó un máximo en septiembre

El nuevo registro refleja un escenario de creciente preocupación entre los argentinos frente a la evolución de la economía y las perspectivas para los próximos meses. De acuerdo con el análisis de la UCA, las noticias relacionadas con el estancamiento de la actividad económica y los indicadores de pobreza contribuyeron a profundizar la desconfianza social.

El informe también relacionó este panorama con el deterioro de la imagen del gobierno encabezado por el presidente Javier Milei. En ese contexto, la incertidumbre dejó de estar asociada exclusivamente a los precios y comenzó a reflejar un conjunto más amplio de inquietudes sobre deterioro de las expectativas sociales, señales negativas sobre la actividad económica y preocupaciones por la situación política nacional.

El trabajo, la política y la inflación encabezan las preocupaciones

Entre los principales temas mencionados por los encuestados, el trabajo ocupó el primer lugar, con el 20,7% de las respuestas. El resultado puso de manifiesto la preocupación por la desocupación, la precarización laboral y las dificultades para sostener los ingresos familiares.

En segundo lugar se ubicó la política, con el 19,4%, mientras que la inflación alcanzó el 18%. Aunque esta última no encabezó las menciones, continuó entre los factores centrales que condicionan las expectativas de la población.

La distribución de las respuestas muestra que el malestar social responde a distintas dimensiones de la realidad económica. Las dificultades para acceder a un empleo estable, la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre sobre las decisiones políticas forman parte de un escenario que impacta en las perspectivas de los hogares.

La pobreza y la corrupción también generan preocupación

El relevamiento de la UCA identificó otras problemáticas que contribuyen al clima de incertidumbre. La pobreza concentró el 11,9% de las respuestas, mientras que la corrupción reunió el 8,6%.

Por su parte, la eficacia de la política social representó el 7,8% de las menciones. Estos resultados reflejan que las preocupaciones ciudadanas no se limitan a la evolución de los precios, sino que también incluyen las condiciones de vida, el alcance de las políticas públicas y la confianza en las instituciones.

Según el análisis, estos factores se relacionan entre sí y pueden profundizar el pesimismo respecto del futuro económico.

Qué necesita el gobierno para reducir la incertidumbre

Frente a este escenario, el informe plantea que la reducción sostenida de la incertidumbre requiere abordar distintos problemas de manera simultánea. Si bien la estabilidad de precios continúa siendo un objetivo central, los desafíos vinculados con el mercado laboral y la producción también demandan respuestas.

En ese sentido, el análisis sostiene que las medidas económicas deben incorporar acciones orientadas a mejorar las condiciones de empleo y reactivar el aparato productivo. La evolución de estas variables será relevante para determinar si el gobierno logra revertir las expectativas negativas y recuperar la confianza social.

Con el índice en su nivel más alto de 2026, el desafío no pasa únicamente por contener la inflación, sino también por generar condiciones que permitan mejorar las perspectivas laborales y sociales. El comportamiento de estos indicadores será determinante para evaluar la evolución de la incertidumbre económica en los próximos meses.

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