Durante el mes de septiembre, tanto la Canasta Básica Alimentaria (CBA) como la Canasta Básica Total (CBT) registraron un incremento del 1,7%, según informó el Indec.
Una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.632.505 para no ser considerada pobre y $738.690 para no caer en la indigencia, según el Indec.
Durante el mes de septiembre, tanto la Canasta Básica Alimentaria (CBA) como la Canasta Básica Total (CBT) registraron un incremento del 1,7%, según informó el Indec.
Este porcentaje se ubicó 0,2 puntos porcentuales por debajo de la inflación general del mes que fue de 1,9%. Sin embargo, la tendencia se revierte al examinar el comportamiento acumulado a lo largo del año y la evolución interanual.
En los primeros nueve meses del año, mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un aumento del 23,6%, la CBT registró una suba del 24,7% y la CBA escaló un 25,3%.
La brecha resulta aún más pronunciada al considerar los últimos doce meses, período en el cual la Canasta Básica Total experimentó un alza del 38,7%, superando por 5,3 puntos porcentuales a la inflación acumulada del 33,4%, en tanto que la Canasta Básica Alimentaria trepó un 40%, lo que representa una diferencia de 6,6 puntos por encima del índice general.
De acuerdo con las mediciones del Indec, los montos requeridos por las familias varían según su composición. Para la familia tipo de cuatro integrantes conformada por un varón de 35 años, una mujer de 31 años, un hijo de 6 años y una hija de 8 años, el umbral para no ser considerada pobre se fijó en $1.632.505, mientras que el monto para evitar la indigencia alcanzó los $738.690.
En tanto, un hogar de tres integrantes requirió $1.299.664 para cubrir la CBT y $588.083 para la CBA. Por su parte, una familia de cinco integrantes necesitó un total de $1.717.036 para superar la línea de pobreza y $776.939 para no caer en la indigencia.
Esta dinámica genera una presión directa sobre el poder adquisitivo de la población. Como la mayoría de los acuerdos salariales toman como parámetro de ajuste la inflación general, el encarecimiento más acelerado de los alimentos y servicios esenciales provoca que los ingresos familiares pierdan terreno frente al costo real de los productos de primera necesidad.