El análisis realizado por la consultora Focus Market muestra que, del total acumulado, $66,48 billones corresponden a deuda bancaria y $7,36 billones a deuda no bancaria. En septiembre, el 48,68% de los hogares tenía algún tipo de financiamiento bancario, mientras que el 56% registraba compromisos fuera del sistema financiero.
En enero, esos porcentajes eran de 55,1% y 59%, respectivamente. Así, mientras cae la cantidad de hogares alcanzados por el crédito, aumenta fuertemente el nivel de endeudamiento de quienes continúan utilizando el sistema bancario.
De acuerdo con Focus Market, los $13,38 millones equivalen a 6,88 salarios promedio del sector registrado, tomando como referencia un RIPTE de julio de 2026 de $1.946.028.
“Los datos del informe muestran un cambio relevante en el perfil del endeudamiento de los hogares: menos familias están recurriendo al crédito, pero quienes permanecen endeudados con el sistema bancario lo hacen por montos significativamente mayores”, señaló Damián Di Pace, director de Focus Market.
A diciembre de 2025, unas 14,65 millones de personas registraban financiamiento en entidades financieras, equivalentes al 39,6% de la población adulta. A partir de ese universo, la consultora estima unos 4,97 millones de hogares con deuda bancaria.
Más de 5,7 millones de hogares tienen deuda no bancaria
El endeudamiento fuera del sistema financiero alcanza a una proporción mayor de las familias. En septiembre, 5.716.237 hogares, el 56% del total, tenían algún tipo de deuda no bancaria.
El stock acumulado asciende a $7,36 billones y el promedio alcanza $1.288.161 por hogar, apenas por encima de los $1.116.013 registrados en enero.
Esta categoría incluye situaciones muy diferentes: préstamos entre familiares o amigos, impuestos atrasados, cuotas escolares o expensas impagas y financiamiento obtenido directamente de comercios, entre otras formas de postergar obligaciones.
Los préstamos personales fuera del sistema bancario concentran el 46,4% de la deuda no bancaria, con un stock promedio de $2.622.208 por hogar. En segundo lugar aparecen los préstamos de familiares y amigos, con 18,6%, y luego el no pago de impuestos, con 17,6%.
“El hecho de que los hogares recurran principalmente al no pago de impuestos, préstamos personales y ayuda de familiares y amigos como mecanismos de financiamiento refleja una creciente presión sobre sus ingresos”, explicó Di Pace.
Según el director de Focus Market, estas alternativas reflejan una restricción de liquidez de corto plazo y muestran que las familias buscan resolver necesidades inmediatas por fuera del sistema bancario tradicional.
El crédito fintech incorporó a millones de personas
El mercado de crédito también cambió con la expansión de las fintech. Según datos de Analytica citados en el informe, antes de la pandemia menos de 500.000 personas tenían un crédito fintech. Actualmente son más de 10 millones, de las cuales 3,8 millones no tienen ningún crédito bancario.
Las plataformas fintech se convirtieron así en una vía de acceso al financiamiento formal para personas que anteriormente no utilizaban el sistema bancario tradicional. El crecimiento de este segmento, sin embargo, convive con la persistencia de fuentes de financiamiento no bancarias.
Focus Market señala que ambos canales cumplen funciones diferentes: mientras el crédito bancario concentra obligaciones de mayor magnitud, las fuentes no bancarias tienen un alcance más amplio y permiten resolver necesidades de liquidez.
La morosidad de las familias casi se quintuplicó
El aumento del crédito también tiene una contracara: la morosidad de las financiaciones a las familias pasó del 2,7% en enero de 2025 al 12,9% en julio de 2026. El deterioro alcanza a los distintos productos crediticios, aunque con diferencias importantes.
Los préstamos personales son los que presentan uno de los mayores niveles de mora. Su tasa de irregularidad pasó del 3,5% al 16,7% en 18 meses. En otras palabras, más de uno de cada seis pesos prestados bajo esta modalidad se encontraba en situación irregular en julio.
Las tarjetas de crédito siguieron una evolución similar: la irregularidad aumentó del 2% al 12,8%.
Los créditos hipotecarios muestran un comportamiento diferente. Su mora pasó del 1% al 1,6% en el período analizado. En los préstamos prendarios, en cambio, la irregularidad aumentó de 3,5% a 8,1%.
El salto más pronunciado se registró en la categoría “otros préstamos”, cuyo ratio de irregularidad pasó de 10,7% a 39,8%. Esto significa que prácticamente cuatro de cada diez pesos prestados bajo esta modalidad se encontraban en mora.
Menos familias recurren al crédito, pero deben más
La fotografía de septiembre combina una reducción en la cantidad de hogares endeudados con un fuerte incremento de los montos comprometidos.
La proporción de hogares con deuda bancaria cayó de 55,1% en enero a 48,68% en septiembre, mientras que los hogares con deuda no bancaria pasaron de 59% a 56%.
Al mismo tiempo, la deuda bancaria promedio por hogar aumentó de $5,70 millones a $13,38 millones. En la deuda no bancaria, el promedio se ubicó en $1,29 millones.
El resultado es una mayor concentración del endeudamiento bancario entre quienes continúan utilizando ese canal, mientras que los préstamos personales por fuera del sistema, la ayuda de familiares y amigos y el atraso en el pago de obligaciones siguen siendo las principales vías de financiamiento no bancario.