30 de octubre de 2026 - 09:24

De los USD 35.000 de un lote a los USD 116.000 de una casa: cuánto cuesta comprar hoy una propiedad en Mendoza

El promedio general de los USD 82.000 esconde realidades muy dispares según el tipo de propiedad: mientras las casas unifamiliares lideran las subas empujadas por los barrios privados, los lotes se consolidan como la opción más accesible para la clase media.

El mercado inmobiliario mendocino atraviesa una etapa de madurez y reconfiguración tras años de marcadas oscilaciones macroeconómicas. De acuerdo con el relevamiento consolidado del Monitor Inmobiliario de Mendoza (inmoMetrics), sobre una base empírica de más de 5.700 operaciones de venta cerradas y auditadas por una red de más de 50 inmobiliarias matriculadas, el ladrillo se consolidó como uno de los refugios de valor más sólidos de la plaza local.

En diálogo con Cuyo Construye de Diario Los Andes, el corredor público inmobiliario y analista del sector, Matías Righi, desgrana los factores detrás de esta recuperación y explica por qué el mercado ingresó en una prudente velocidad crucero.

La recuperación del capital en Mendoza: El ladrillo como refugio de valor

La película histórica de los últimos cuatro años refleja una trayectoria de resiliencia y revalorización patrimonial en la provincia. En el año 2023, enmarcado en un contexto de profunda depresión e incertidumbre cambiaria, el ticket promedio general de cierre se ubicaba en los USD 64.169. Sin embargo, la tendencia comenzó a revertirse de la mano de una demanda sostenida que buscaba blindar sus ahorros frente a la inflación y la devaluación.

Al llegar al cierre consolidado de octubre de 2026, ese mismo ticket promedio escaló hasta los USD 82.087. Esta dinámica se traduce en una ganancia de capital acumulada del 28% en dólares en el cuatrienio.

Para aquellos inversores que apostaron por el cemento en los momentos de mayor volatilidad política, los inmuebles demostraron ser un activo de resguardo difícil de igualar por otras opciones financieras de la plaza.

El corredor público inmobiliario y analista del sector, Matías Righi, desgrana los factores detrás de esta recuperación y explica por qué el mercado ingresó en una prudente velocidad crucero.

El corredor público inmobiliario y analista del sector, Matías Righi, desgrana los factores detrás de esta recuperación y explica por qué el mercado ingresó en una prudente velocidad crucero.

¿Por qué se desaceleró tanto en 2026? Del fervor a la meseta

Uno de los fenómenos que más atrae la atención de los analistas locales es el brusco cambio en la velocidad con la que venían operando los precios. Mientras que el 2025 estuvo marcado por una eufórica etapa post-sinceramiento donde los valores escalaron a un ritmo vertical del 20,34% interanual —con un ticket que saltó de USD 65.979 a USD 79.397—, este 2026 mostró un freno abrupto, registrando una suba marginal del 3,39% (llegando a los USD 82.087).

Para Righi, este comportamiento responde a causas claras que frenaron la inercia alcista:

  • El techo de convalidación salarial: El bolsillo de la demanda comenzó a ponerle límites estrictos a las pretensiones de los propietarios. Tras la violenta suba en dólares del año anterior, los ingresos generales no acompañaron el mismo ritmo, generando una resistencia natural por parte del comprador.
  • El enfriamiento del crédito hipotecario: El apalancamiento bancario, que funcionó como el gran motor del boom de transacciones durante 2025, perdió dinamismo en 2026. La escasez de nuevos compradores con acceso a dinero fresco restó presión compradora sobre los valores de lista.
  • La transición a velocidad crucero: Lejos de interpretarse como una crisis o una caída nominal, los referentes del sector coinciden en que el mercado ingresó en una meseta de madurez muy saludable, evitando la gestación de burbujas especulativas y ordenando las transacciones reales.

La dispersión por tipologías: No todos los inmuebles subieron igual

Detrás del promedio general de los 82.000 dólares se esconde un mosaico heterogéneo donde cada segmento operó con lógicas propias y niveles de demanda diferenciados.

Las casas, con un ticket promedio de USD 116.592, se erigieron como las grandes protagonistas y ganadoras del ciclo. Experimentaron un salto interanual del 12,3% frente a los USD 103.839 del período previo, impulsadas por una búsqueda ininterrumpida de vivienda unifamiliar en barrios privados y zonas residenciales consolidadas del Gran Mendoza. Hoy en día, adquirir una casa promedio demanda una inversión equivalente a casi 1,7 departamentos.

En la vereda de enfrente, los departamentos (USD 67.349 de ticket promedio) exhibieron un comportamiento sumamente defensivo y predecible, con un incremento interanual del 3,4% (venían de USD 65.140), calcando casi con precisión la media provincial. Esta tipología continúa siendo el activo más líquido, estándar y versátil para el inversor tradicional.

Por su parte, los lotes mantuvieron un ritmo moderado con una suba del 4,2% interanual y un ticket de entrada fijado en los USD 35.808. Al tratarse de la alternativa más accesible, la tierra se consolidó firmemente como la opción preferida en volumen de boletos vendidos, funcionando como una verdadera caja de ahorro para la clase media que busca dolarizar pesos de manera escalonada.

Dentro del segmento comercial e industrial, los galpones promedian los USD 137.667 —con un repunte del 4,5% apalancado fuertemente por la demanda logística—, mientras que las fincas sostienen el ticket más elevado de la plaza con USD 181.800, aunque experimentaron una leve corrección del 3,7% en sintonía con las fluctuaciones propias de los ciclos agrícolas.

«La serie histórica de estos cuatro años deja una lección contundente: el ladrillo mendocino fue un refugio extraordinario para el ahorro, recuperando casi 30 puntos en moneda dura desde los mínimos de 2023. Quien confió en el inmueble ganó en tranquilidad y en patrimonio. Sin embargo, el dato central de este 2026 es que el mercado encontró un techo. La fiesta de subir precios un 20% anual en dólares terminó. Hoy nos encontramos en una meseta de convalidación donde los precios crecen a un ritmo moderado del 3,4%. Quien hoy intente salir a vender sobretasando su propiedad basándose en la inercia del año pasado, se va a chocar contra un comprador mucho más selectivo y una brecha de negociación cada vez más exigente», resume Matías Righi.

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