19 de agosto de 2026 - 19:18

Crisis textil: una reconocida firma de indumentaria pidió concurso preventivo por una deuda de $7.000 millones

La dueña de las marcas Rever Pass y Be Rebel, acudió a la Justicia ante pérdidas millonarias en 2025 y la imposibilidad de competir con el avance de plataformas extranjeras.

La crisis estructural que atraviesa el sector textil argentino sumó un nuevo capítulo, donde la sociedad operadora de las reconocidas marcas de indumentaria masculina Rever Pass y Be Rebel, solicitó su concurso preventivo judicial.

La medida fue abierta formalmente el pasado 14 de julio por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°18 tras registrarse una deuda que supera los $7.000 millones.

Esta situación se da en un contexto donde se perdieron 15.468 puestos de trabajo formales y desaparecieron 330 establecimientos en apenas doce meses en el país.

Números en rojo y competencia china

Los balances presentados por la compañía exponen un agudo deterioro acumulado desde 2024. Durante el ejercicio contable correspondiente a 2025, las ventas de la firma cayeron a $11.814 millones de pesos, lo que representa un retroceso de casi el 24% en moneda constante respecto al ejercicio previo.

Como consecuencia, los resultados comerciales se desplomaron, consolidando una pérdida neta de $4.365 millones al cierre del año, frente al rojo de $515 millones registrado en 2024.

Crisis en el sector textil: una reconocida firma de indumentaria pidió concurso preventivo

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La compañía justificó la situación ante la Justicia señalando la combinación de la retracción del consumo interno, los crecientes costos de producción locales y, de manera central, el cambio en las condiciones de competencia internacional.

Según la presentación de la empresa, la apertura comercial desde 2024 facilitó un ingreso masivo de productos importados a través de plataformas digitales extranjeras de venta directa particularmente de origen oriental, que carecen de la costosa estructura física local que sí enfrentan los jugadores domésticos.

Pablo Sonne, CEO de la firma, reconoció que este escenario de asimetría comercial los obligó a iniciar una reconversión integral del negocio: “Tuvimos que hacer un cambio de matriz, dejar de tener una matriz productiva para adaptarnos a una de producto importado”, explicó el directivo.

A la caída de ventas se sumó el estrangulamiento financiero. Durante 2025, el costo del crédito bancario se disparó a niveles cercanos al 100% anual, un interés imposible de absorber frente a los márgenes del negocio.

La falta de liquidez obligó a pagar salarios de manera desdoblada, provocó la caída de planes fiscales de pago y derivó en una cesación de pagos formalizada el 16 de mayo de 2026, fecha en la que no se pudieron afrontar acuerdos de desvinculación laboral.

Actualmente, el pasivo de más de $7.000 millones cuenta con una fuerte presencia de deuda bancaria de $3.276 millones (con el Banco Nación concentrando $2.264 millones y el Banco Provincia otros $866 millones), deudas fiscales por $975 millones, obligaciones previsionales de $1.725 millones y compromisos comerciales que incluyen 65 cheques rechazados por algo más de $300 millones.

Pese a que la empresa ya ha cerrado bocas de expendio no rentables en shoppings y en la Costa Atlántica para volcarse a canales más eficientes como franquicias y comercio electrónico, la firma aún sostiene una estructura de más de 100 trabajadores, 13 locales comerciales alquilados y una planta industrial propia en Ricardo Rojas, partido de Tigre.

El management de la empresa se mostró optimista respecto a la próxima colección de verano y al avance de las negociaciones de deuda bajo el amparo de la herramienta concursal.

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