Veinticinco años atrás el consumo de cobre era 8 veces menor que en la actualidad. Por caso, en los países desarrollados, se “consumen” 300 kilos de cobre por persona por año. Un auto eléctrico, utiliza cerca de 60 kilos de cobre, aproximadamente. Estos números tienden a crecer cada vez más no solo en las regiones de alto poder adquisitivo sino también en las de franco crecimiento económico como China e India.
En medio de un mundo cada vez más descarbonizado y electrificado, desde la compañía minera BHP (una de las más grandes e importantes del mundo) aseguraron que el cobre superó al hierro por primera vez en años dentro de sus operaciones. El dato refuerza la idea del motor de crecimiento de este material dentro de la minería. En este marco y sobre la base de lo sucedido con la experiencia chilena, la Argentina es uno de los países con altísimo potencial de cobre dentro del contexto actual.
No solo hay un precio que sube sino también un volumen que crece en demanda. Nuestro país está en una etapa inicial en el desarrollo de la minería de cobre, pero con fuerte posibilidades de crecimiento. Por este motivo, se trata de un momento clave , lo que los especialistas llaman “ventana de oportunidad”, para crecer ya que los países que tienen potenciales similares o desarrollos en danza van a tener que competir para atraer las inversiones.
Las proyecciones de consumo son tan altas que el reciclaje no va a alcanzar y en los próximos 50 años se necesitarán entre 10 y 15 millones de toneladas de cobre de las que Argentina podría aportar entre 1 y 2 millones. Así, la demanda crecerá 70% con un precio que, por otra parte, también se espera al alza más allá de los incrementos en la última década.
La experiencia chilena
En el mundo, Chile lleva la delantera en la producción de cobre seguido por Congo, Perú, China, Estados Unidos, India y Australia. Argentina está por ahora dentro del montón, pero con altas posibilidades de crecimiento. Para ello, el RIGI y el súper RIGI han sido claves debido a que, según expositores de BHP y de Cesco (Centro de Estudios del Cobre y la Minería de Chile) una de las principales claves para las inversiones mineras tiene que ver con la estabilidad de los países.
La experiencia chilena ha mostrado logros y aprendizajes desde el comienzo de la exploración y explotación de cobre en los que la legitimidad e incentivos fueron motores de desarrollo. Algo que por un lado dieron las empresas estatales Codelco (gran minería estatal, desarrollo de capacidades y aportes fiscales) y Enami (Fomento, procesamiento y acceso a mercados para la pequeña y mediana minería). En la actualidad, la minería emplea al 10% de la masa laboral de Chile con un salario medio de más de 1.600 dólares mensuales. Esto es para los empleos directos e indirectos.
También programas de atracción de inversiones como el de DL 600 (1974) que estableció el marco contractual para la inversión extranjera, con garantías que facilitaron la llegada de capital y tecnología. “La clave de la exploración es la existencia de las reglas claras”, afirmaron los referentes chilenos del sector. En la actualidad, si bien Chile mantienen una producción de cobre, no ha podido crecer en los últimos años. Aunque los motivos son múltiples, uno teien que ver con la baja en las inversiones de exploración en una industria de largo plazo.
Más allá de la Alumbrera en Catamarca, Mendoza y San Juan son las provincias con mayor potencial geológico de cobre. La segunda mucho más avanzada que la primera que –con excepción de PSJ- se encuentra en una etapa incipiente de exploración. En Mendoza BHP participará de un proyecto de exploración con Kobrea en Malargüe, mientras que en San Juan cuenta con la mitad de Vicuña; uno de los proyectos más grandes de la actualidad.
Incentivos para la competitividad
“Durante este tiempo, será clave la capacitación y certificación de proveedores locales para poder desarrollar el entramado productivo en torno a la minería”, expresó un economista. En este marco, Argentina tiene a favor que cuenta con una industria nacional sólida que, no obstante, debe certificar y adecuarse a un negocio diferente al que hacía.
En este marco, los compre locales o las barreras regionales son poco efectivos para la industria ya que, en el marco de competencia por las inversiones, hasta podrían desalentar la llegada de capitales. Esto porque muchas pymes creen que están a la altura de los requerimientos mineros y no siempre es así. Esto podría demorar los proyectos y hacer caer la competitividad de estos. En este marco, la apuesta principal es por el desarrollo de las cadenas productivas, la asociatividad y la llegada de empresas a instalarse en las provincias.
Más allá de los costos bajos que pueda tener China, hay coincidencia en que lo ideal es trabajar con proveedores locales que conocen la región, la mano de obra y las particularidades. Además, están a la mano para brindar servicios, posventa y otros requerimientos. En este marco, los profesionales destacaron el desarrollo de exploración de Mendoza en toda la cadena, pero sobre todo en la asociada al finanaciamiento. La exploración es clave para el crecimiento.