Durante el Foro Anual AEM 2026, Zuchovicki planteó que las empresas deberán adaptarse a los cambios tecnológicos y del mercado.
Marcelo Alvarez
"Es la primera vez que vivo que los argentinos discuten la forma, la velocidad, pero no el rumbo", afirmó Zuchovicki. En esa línea, sostuvo que aunque no puede anticipar quién gobernará después de 2027, observa que el escenario económico dependerá de la capacidad de mantener ciertas condiciones. "No sé quién va a ganar en 2027, pero para ganar tiene que ratificar el rumbo. Puede cuestionar la velocidad, puede cuestionar las formas, pero la Argentina no va a discutir el rumbo", remarcó.
Para el titular de BYMA, la estabilización de algunas variables macroeconómicas modifica las prioridades de las empresas. "El debate pasa por la economía real. Si soy eficiente o no soy eficiente", resumió. En ese sentido, señaló que el desafío de las compañías será mejorar procesos, reducir costos, adaptarse a nuevos mercados y encontrar modelos de negocio capaces de competir en un escenario más exigente.
También comparó la situación de distintas empresas y sectores para explicar que una misma realidad económica puede impactar de manera diferente según la capacidad de adaptación. "La pregunta es: ¿a las 327 pizzerías les va igual? ¿Tienen el mismo presidente, gobernador e intendente? ¿De qué depende? De mí, de mi eficiencia", explicó.
El consumidor tomó el poder y las empresas deben adaptarse al nuevo escenario
Otro de los ejes centrales de la charla fue el impacto de la tecnología sobre los hábitos de consumo y la relación entre empresas y clientes. Zuchovicki sostuvo que el cambio más profundo no está solamente en las herramientas digitales, sino en la modificación del rol del consumidor. "Hoy el rey es un usuario, el que hace doble clic. Ustedes deciden la suerte de los comercios", afirmó.
El economista explicó que antes una mala experiencia quedaba limitada a un grupo reducido de personas, mientras que actualmente una opinión puede difundirse de manera inmediata y afectar la imagen de una empresa. "Antes atendías mal a un cliente y se enteraba el cliente y quizás su familia. Hoy, al minuto, está todo expuesto", señaló.
En ese contexto, aseguró que las empresas deben revisar modelos que funcionaron durante décadas pero que ya no responden a las nuevas condiciones del mercado. Como ejemplo, mencionó el caso de una fábrica argentina de colchones que modificó su producción y encontró una oportunidad en un nuevo segmento de consumo. "Mi abuelo se levanta de la tumba y me corre a patadas. Traicioné sus dos principios básicos", relató, para explicar cómo las nuevas generaciones de empresarios deben abandonar algunas lógicas tradicionales.
Para Zuchovicki, el desafío no es resistir el cambio sino aprender a adaptarse. "Estamos en un mundo donde tenemos que aprender a soltar si no me está saliendo bien la cosa. No aferrarme a hacer durante 300 años lo mismo", sostuvo.
Inteligencia artificial, nuevas industrias y el cambio en la economía global
Durante su presentación, Zuchovicki también destacó el impacto de la tecnología y explicó que muchas de las compañías que hoy dominan la economía mundial nacieron en los últimos años. "El 90% del PBI global lo generan compañías y todas nacieron después de 2009", afirmó, al referirse al peso que tienen empresas vinculadas con la tecnología y las plataformas digitales.
En ese sentido, planteó que la transformación tecnológica no debe analizarse únicamente como una amenaza, sino como una oportunidad para quienes puedan incorporarla. "No le tengan miedo al futuro. La pregunta es qué industria va a reemplazar a otra cuando la tecnología nos solucione muchas cosas", sostuvo.
También remarcó que la forma de comunicarse y producir cambió definitivamente y que las organizaciones deben comprender ese nuevo escenario. Para el economista, la descentralización y la comunicación directa modificaron las reglas del juego y obligan a las empresas a ser más ágiles.
Además, vinculó estos cambios con una transformación social más amplia, marcada por el envejecimiento de la población y nuevos patrones de consumo. Señaló que las empresas ya no deben mirar únicamente a los jóvenes como consumidores del futuro, sino también a las generaciones adultas, que tendrán mayor participación en la economía durante más años.
El economista destacó el rol de la economía real y señaló sectores como minería, energía y agroindustria como motores de crecimiento.
Walter Caballero
Exportaciones, minería y crédito: las oportunidades que observa para Argentina
En el tramo final de su exposición, Zuchovicki destacó los sectores que considera fundamentales para el crecimiento económico argentino y puso especial énfasis en las exportaciones, la minería y el desarrollo del crédito. Según explicó, el país tiene una oportunidad vinculada al ingreso de divisas por sectores productivos. "Este año Argentina va a tener un superávit comercial de 20.000 millones de dólares, 25 para algunos. Nunca lo tuvimos en la historia", afirmó.
Dentro de esa perspectiva, destacó el potencial de la minería y particularmente del cobre. "Todavía no está el cobre que va a arrancar", señaló, y explicó que el desarrollo de esta actividad tendrá impacto no solamente en las empresas mineras, sino también en toda la cadena de proveedores, servicios, transporte e industrias asociadas.
Zuchovicki también rechazó la idea de que sectores como el campo, la minería o la energía tengan poco impacto en el empleo. "El que vende ruedas para tractores, el que hace tractores, el que vende la perforadora en minería, el restaurante de ruta, el camionero que lleva mercadería: todo eso genera empleo", explicó.
Además, consideró que la recuperación del crédito será clave para que la economía pueda crecer de manera sostenida. "El crédito es justicia social. Sin crédito llega solamente el que tiene plata", afirmó. Según explicó, Argentina tiene un nivel de crédito sobre PBI muy bajo en comparación con otros países y la expansión del financiamiento será necesaria para impulsar inversiones y consumo.
Zuchovicki llamó a apostar por Argentina: "Vivimos en el mejor país del mundo"
Sobre el cierre de su exposición en el Foro Anual AEM 2026, el presidente de BYMA, Claudio Zuchovicki, dejó un mensaje vinculado con la confianza en el futuro del país y sostuvo que Argentina atraviesa una etapa de transformación que puede abrir nuevas oportunidades. Afirmó que, pese a las dificultades económicas, políticas y sociales que marcaron las últimas décadas, existen ventajas estructurales que deben ser aprovechadas. "Sostengo que vivimos en el mejor país del mundo", aseguró.
El economista planteó que el contexto internacional también genera una oportunidad para Argentina, en un escenario atravesado por conflictos globales y una mayor incertidumbre. En ese sentido, mencionó las guerras y tensiones geopolíticas que afectan a distintas regiones del mundo y señaló que, frente a esos escenarios, los países con recursos estratégicos, instituciones democráticas y capacidad productiva adquieren un valor diferencial.
"Tenemos democracia, tenemos alternativas. Si tenés que firmar un contrato, ¿querés hacerlo con un país democrático o con países donde no sabés qué puede pasar?", planteó Zuchovicki, al destacar que la estabilidad institucional es un factor relevante para atraer inversiones y generar confianza en el largo plazo.
En esa línea, remarcó que Argentina cuenta con activos que hoy son cada vez más demandados a nivel mundial: alimentos, energía, minería, recursos naturales y talento humano. Para el titular de BYMA, el desafío está en transformar esas ventajas en crecimiento económico y oportunidades concretas para las empresas y la sociedad.
También cuestionó la mirada pesimista que muchas veces se transmite entre generaciones y llamó a no trasladar frustraciones del pasado. "¿Qué le voy a decir a mis hijos? ¿Que no la peleen? ¿Que les voy a trasladar mi frustración de que siempre salió mal?", reflexionó.
Para Zuchovicki, los momentos de cambio son justamente los que generan nuevas posibilidades. En ese sentido, convocó a empresas, inversores y dirigentes a mirar el futuro con una perspectiva de largo plazo y apostar por una etapa basada en productividad, innovación y confianza.