En diálogo con "Encedidos", programa de Aconcagua Radio, Armando Farina vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) dialoga sobre una realidad alarmante para el bolsillo de los trabajadores que ya se había expuesto hace mas de un año: la conversión de los créditos personales en "salvavidas de plomo" que terminan por ahogar a quienes los solicitan. Ademas, Farina reclama que el banco central ejerza una regulación severa sobre los bancos y las billeteras virtuales que operan fuera de regla y afecta al consumo.
El vicepresidente recordó que la entidad ya había anticipado un escenario crítico el 5 de febrero de 2025. "El rendimiento de los salarios y el nivel de endeudamiento de los trabajadores argentinos se encuentran en una situación crítica". En aquel entonces, publicaron un artículo advirtiendo que los créditos personales terminarían convirtiéndose en un "salvavidas de plomo" para la sociedad. Solicitar financiamiento, primero a través de la banca tradicional y luego en billeteras virtuales, se ha convertido para muchos en una espiral de deudas difíciles de afrontar.
Tasas preventivas y usura bancaria
Farina explicó que el origen de esta "bola de nieve" radica en que las entidades bancarias estructuraron sus créditos asumiendo de antemano altos índices de incobrabilidad. "Lo que estábamos viendo es que los créditos que se tomaban en ese momento incluían, según las consultas que nosotros hacíamos, ya una sobretasa en prevención a la morosidad futura que podía haber", detalló el directivo.
Sabiendo de que apuntaba a un sector vulnerable con serias dificultades de pago, las entidades "tomaron las prevenciones del caso". Aunque reconoció que la toma de crédito es un acuerdo entre privados donde "la gente debe analizar sus créditos antes de tomarlo", Farina enfatizó que la inacción estatal no es una opción viable y que el Banco Central (BCRA) debe cumplir su rol regulador.
Farina comenta a Aconcagua Radio que "el banco central tiene que regular midiendo la morosidad de los bancos. Y a través de los bancos, en la medida en que les aumenta la morosidad, aumentarle los encajes o aumentarle las garantías que ponen para asegurar y garantizar los depósitos bancarios de la gente... porque si no se puede volver a repetir el ciclo del 2001 y eso se torna muy peligroso".
El doble gravamen al consumo
Más allá del comportamiento financiero, el vicepresidente de CADAM apuntó contra la voracidad fiscal de los gobiernos locales, calificando de "barbaridad" que las provincias y municipios graven los créditos personales destinados a personas físicas con ingresos brutos, tasas municipales e impuesto a los sellos.
Farina argumentó el sinsentido de esta medida impositiva: "Un trabajador no paga ingresos brutos. ¿Por qué les cobran ingresos brutos sobre un crédito personal? ¿Por qué le cobran tasas municipales sobre un crédito personal? Si cuando él agarra ese crédito va a una ferretería, a un almacén, y lo gasta y ya paga impuestos". Esta carga tributaria no solo incrementa drásticamente las tasas de interés haciendo que el crédito sea "realmente impagable", sino que se extiende incluso a otras figuras financieras sensibles, como los adelantos de sueldo, que también sufren retenciones por el impuesto a los sellos.
Frente a la inacción regulatoria y la respuesta gubernamental de que se trata de "un asunto privado", Farina insistió en que el BCRA debe sancionar la alta morosidad para incentivar "créditos responsables" que protejan los plazos fijos de los ahorristas. De igual modo, reclamó que las aplicaciones móviles y billeteras virtuales que prestan dinero operen bajo la misma órbita y rigurosidad que los bancos.
Consumo vs. Comercialización: La transformación del mercado
Al abordar cómo golpea esta coyuntura al sector mayorista, Farina distinguió entre la "comercialización" tradicional y el "consumo" general. Admitió que el comercio local atraviesa un "momento complejo debido a un cambio estructural profundo hacia lo digital que ya se experimentaba a nivel mundial hace casi una década y que ahora impacta de lleno en el país".
La migración a las plataformas de e-commerce le resta facturación a un modelo comercial tradicional argentino que históricamente estuvo "sobreestructurado" al calor de la alta inflación, donde la devaluación mensual solía licuar las malas decisiones de compra y venta. "Hoy, con la inflación en descenso, ese mecanismo se agotó. El volumen operado por los nuevos canales es masivo: Mercado Libre canaliza unos 500 millones de dólares mensuales, mientras que las compras en aplicaciones extranjeras suman otros 123 millones de dólares".
Paradójicamente, la suma de estas nuevas transacciones revela que el consumo agregado (comparando julio contra julio del año anterior) "ya está levemente positivo, dejó de caer y empezó levemente a recuperarse". Sin embargo, la consolidación de este rebote está atada a un único factor: la inflación. "Si la inflación sigue cayendo, nosotros creemos que los salarios van a empezar a recuperarse. Ahora, si la inflación vuelve a los picos de marzo, los salarios van a volver a caer y eso hace que el consumo vuelva a caer", concluyó Armando Farina.
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