17 de abril de 2016 - 00:00

Dolores, un pueblo arrasado por un mortífero tornado

Ocurrió el viernes a la tarde en el pueblo ubicado al suroeste de Uruguay. Dejó un saldo de 4 muertos, y varias decenas de heridos.

“La luz brilla en las tinieblas”. Como un llamado a la esperanza, el mensaje resalta frente al portal de la derrumbada iglesia evangélica de Dolores, pueblo de 20.000 habitantes al oeste de Montevideo que ayer despertó a la desolación tras el paso de un tornado que dejó cuatro muertos y decenas de heridos.

De la Iglesia Evangélica Valdense de San Salvador, solo quedó en pie la entrada. El resto del edificio, como buena parte de Dolores, quedó en el suelo por obra del viento que el viernes arrasó esta localidad agraria. Casas caídas, autos que fueron levantados en peso; máquinas demoliendo y un ejército de personas tratando de recuperar lo que pueden de sus pertenencias, mientras el agua inunda. El panorama es desolador.

En las esquinas de esta pequeña y pacífica ciudad de casas bajas y coloridas, la gente se agolpa y, como en una catarsis colectiva, relatan y escuchan lo que cada uno vivió el viernes a las 5 de la tarde,  cuando el tornado arrasó su pueblo.

Los muertos fueron 4, según cifras oficiales. Los heridos, varias decenas. Los afectados, todos y cada uno.

Frente a su casa cerca de la plaza central del pueblo, Eduardo Merlo, un bombero, saca ramas y restos de chapas bajo una copiosa lluvia.

“Nunca pasó algo así acá. La sensación es de desconcierto”, resume. Merlo describe la formación del tornado, un fenómeno bastante esporádico en Uruguay según los registros históricos.

Primero “vino una masa de calor” y viento. Luego un zumbido ensordecedor. “Y ahí veo el techo del vecino que voló”, describe. Algunos restos terminaron en el zaguán de su casa. Fue afortunado. Todavía puede estar en su vivienda. Pero cientos de personas lo perdieron todo. O casi.

Leonardo Zimerman llegó hasta el taller de un amigo. Todo se vino abajo. Se lleva una mano a la cabeza. El cielo se cubre de nubarrones oscuros. “El tornado terminó con el pueblo”, reflexiona. Y la lluvia vuelve a caer.

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