Como sucede siempre, la sexualidad encuentra su vuelta de rosca para diversificarse e intensificar su placer, según cada persona y pareja. Sin embargo, muchas tendencias suelen reinventarse o salir nuevamente a la luz, cuando determinados disparadores parecen tocar su punto “G”. Y desde allí la fantasía humana juguetea en la mente de cada persona.
Y aquí es el punto justo en donde el “dogging” aparece en escena, ya que es una práctica que surgió en los 70, pero que se ha redescubierto nuevamente.
Nada mejor que la mirada profesional, y precisiones para entender su razón de ser y experimentarse.
Dónde... Cuándo...Y cómo?
El dogging o cancaneo comenzó en Inglaterra en la década del 70 y se extendió a varios países. Para algunos el nombre deriva de “pasear el perro” (dog), ya que los dueños de los canes aprovechaban la caminata para espiar a las parejas que tenían sexo al aire libre. Para otros, la palabra hace referencia a tener sexo en público como los perros.
El denominado “cancaneo” es la práctica sexual consistente en mantener relaciones sexuales en lugares públicos, generalmente de forma anónima y sin ataduras. Suele realizarse en parques, playas, bosques y demás descampados cercanos a zonas urbanas, así como en todo tipo de baños públicos y las áreas de descanso de las autopistas.
El dogging es el anglicismo (préstamos lingüísticos del idioma inglés hacia otro idioma) para referirse a esta actividad cuando los practicantes son heterosexuales. La otra denominación, con la misma esencia, es el “cruising” término inglés usado en el ambiente gay.
Para entender la esencia del dogging, y las prácticas que la atraviesan y definen, el Licenciado Germán Gregorio Morassutti, especialista en sexualidad y pareja, echa luz sobre la escena, en preguntas y respuestas directas:
- ¿A qué se denomina hoy dogging, y qué incluye la práctica?
- Desde la sexología el dogging se incluye en lo que denominamos “parafilia” (paralelo al amor). Las parafilias son comportamientos sexuales atípicos. Para que un comportamiento atípico sea considerado parafílico debe tener dos características importantes: debe ser exclusivo (la persona de la única forma que llega a sentir placer sexual es realizando esta conducta) y compulsivo (el sujeto no puede parar de repetirlo, ni abstenerse de ejecutar la conducta).
Dentro de las parafilias encontramos un amplio y variado abanico, que incluye la zoofilia, paidofilia, fetichismo, exhibicionismo, y muchas otras poco escuchadas como la estatuofilia, o el frouterismo.
Generalmente estas parafililias en algunos casos suelen combinarse con otras como el sadismo y el masoquismo .
- ¿Qué encontramos en el dogging?
- En el caso de dogging lo que hallamos es la combinación de exhibicionismo y voyeurismo: sentir placer por ser visto y sentir placer por ver. Esta alternativa reglada es similar al papel que cumplen las playas nudistas. Mucha gente las visita por curiosidad y otros por poseer una parafilia de exhibicionismo o voyeurismo. Éstos son lugares con reglas claras y muy respetadas por los integrantes. El objetivo de esto es evitar tener complicaciones legales por estas conductas, debido a que el que participa sabe cuáles son las reglas.
- ¿Este tipo de práctica es una tendencia creciente en las parejas?
- Por ahora no son frecuentes estos comportamientos en parejas de forma específica y consciente, aunque muchas de ellas prefieren y se excitan teniendo sexo en su auto, es decir en lugares públicos. Un claro ejemplo que se observa en nuestra provincia es el parque. Muchas veces el pensar que pueden ser descubiertos, genera excitación en la pareja.
Cabe aclarar nuevamente que estos comportamientos no son considerados parafilias si no tienen la característica de la exclusividad y la compulsión.
-¿Cuándo puede considerarse patológico?
- Lo patológico es cuando nos encontramos ante un diagnóstico de parafilia, donde la conducta compulsiva y exclusiva deteriora la relación con los otros y la vida social de la persona. Es muy similar a la situación que se encuentra en un sujeto atrapado en una adicción.
- ¿Este tipo de prácticas suman a la pareja?. Si es así, ¿en qué casos no lo hacen?
- Vividas de este modo, y sin estar insertas en una parafilia, sirven solamente a la pareja como experimentación y juego en el plano sexual, siempre y cuando, el lazo entre ambos cuente con una fluida y clara comunicación, y estén los dos interesados en experimentar. En este caso suma, ya que forma parte de la vida de fantasía y del vínculo que hay establecido entre las dos personas. Pero en otras situaciones puede provocar muchos conflictos, sobre todo para aquel integrante de la pareja que no esté interesado en el tema.
Según amplía en un artículo, la agencia de noticias DERF, “el dogging consiste en tener sexo en zonas apartadas y convocando a otras parejas. Se realiza frente a la mirada de voyeurs o fisgones que pueden, o no, ser invitados a participar. Por su lado, los doggers son parejas heterosexuales que gustan de este tipo de prácticas y alcanzan con ellas el máximo de excitación sexual. Las edades rondan entre los 25 y los 50 años e interesan tanto a varones como mujeres”.
¿Practicante, sorprendido o deseoso de probarlo? Pues como todo, el artículo destaca en una de sus partes, las “reglas” existentes para llevarlo a cabo.
“Es frecuente que inicie el juego una pareja que está en un auto. La forma más habitual es comenzar a tener sexo dentro del automóvil, mientras otros se acercan para mirar o participar, si se los invita a hacerlo. Existen algunos códigos o señales: si las puertas o ventanillas permanecen abiertas, el que se acerca puede participar; si la luz interior del auto está encendida significa que sólo quieren ser vistos; si la puerta queda abierta, hay vía libre”.