El defensor de Real Madrid, Raúl Asencio, fue condenado por la Justicia de Gran Canaria tras ser detenido en un control de alcoholemia rutinario conduciendo un Porsche. El futbolista canario triplicó holgadamente el límite legal permitido de alcohol en sangre, lo que desencadenó un proceso judicial inmediato.
El incidente ocurrió en el sur de Gran Canaria, donde el jugador se encontraba conduciendo su vehículo particular. Al someterse al test de rutina, el alcoholímetro arrojó una cifra inapelable de 0,90 miligramos de alcohol por litro de aire espirado. Esta cantidad supera casi cuatro veces el límite general permitido en el territorio español, establecido en 0,25 miligramos.
Raúl Asencio, figura del Real Madrid
El mecanismo penal que aceleró la condena del defensor
La velocidad con la que se resolvió el caso responde a la aplicación del juicio rápido, un mecanismo de la Ley de Enjuiciamiento Criminal española para delitos de seguridad vial. Cuando un conductor arroja más de 0,60 miligramos de alcohol por litro, la infracción administrativa se convierte automáticamente en un delito penal. Al existir pruebas de alcoholímetro indiscutibles y no registrarse heridos ni accidentes de tránsito, la fiscalía y la defensa pactan una resolución exprés en apenas tres días para evitar un largo litigio, lo que derivó en la sentencia en San Bartolomé de Tirajana.
Como consecuencia de esta vía penal simplificada, el futbolista recibió una multa económica de 14.400 euros y la privación del derecho a conducir vehículos a motor durante los próximos ocho meses. La sanción golpea directamente la rutina del defensor en la capital española, donde acumula 70 partidos jugados con la camiseta del primer equipo del Real Madrid tras formarse en el Castilla.
El otro frente penal que ensombrece su carrera profesional
Este tropiezo en la ruta no es el único conflicto que el jugador debe resolver ante los magistrados. Asencio se encuentra bajo un proceso penal abierto por un delito contra la intimidad, relacionado con la recepción y posterior difusión no consentida de un video de carácter sexual grabado en septiembre de 2023.
Aunque la investigación judicial determinó que el jugador no participó directamente en la grabación de las imágenes, sí fue el encargado de distribuirlas a terceros tras recibirlas. De esta forma, el defensor del Merengue afronta una compleja realidad fuera de las canchas que amenaza con eclipsar su prometedora carrera en la élite del fútbol mundial.