El ciclo de Miguel Ángel Russo en Boca continúa acumulando frustraciones. Esta vez fue Huracán el que se aprovechó del flojo presente Xeneize y lo venció por 1 a 0 en Parque Patricios, cortando una racha de 31 años sin triunfos en ese estadio frente al club de la Ribera. El gol de Matko Miljevic fue suficiente para sellar la derrota de un Boca que no levanta cabeza y sigue sin conocer la victoria desde la llegada del veterano entrenador.
Con esta nueva caída, ya son 11 los partidos sin ganar para el conjunto azul y oro, que atraviesa una de las peores rachas de su historia reciente. Desde que Russo asumió nuevamente el mando, el equipo mostró muy poco: ni triunfos ni señales de mejora en el juego. “Me hago cargo de todo. Habrá que encontrarle la vuelta, mejorar y seguir trabajando”, declaró el técnico con gesto adusto tras el encuentro en el estadio Tomás Ducó.
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En conferencia de prensa, Russo insistió con la idea de que el trabajo es la única vía para revertir la crisis. “Hay que hablar mucho con los jugadores. Indudablemente, la forma de juego la tenemos que cambiar”, admitió, dejando entrever que se avecinan modificaciones tácticas urgentes.
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El partido también tuvo un momento de confusión cuando, en el entretiempo, el DT decidió sacar a Merentiel para poner a Milton Giménez. La desorganización fue evidente: el uruguayo no estaba al tanto del cambio y se generó una situación incómoda que Russo intentó minimizar luego del encuentro. “Fue un problema de papeles con el cuarto árbitro. No tiene sentido darle más importancia”, explicó.
Desde el 27 de abril, cuando perdió el superclásico ante River por 2 a 1, Boca no gana. Tras la salida de Fernando Gago, el interinato de Mariano Herrón tampoco logró enderezar el rumbo: apenas dos empates y una eliminación en cuartos de final del Apertura ante Independiente. Luego llegó la tercera etapa de Russo, que comenzó con un empate alentador frente al Benfica y una caída digna ante Bayern Múnich. Pero el 1 a 1 con Auckland City marcó un quiebre, dejando en evidencia la falta de contundencia incluso frente a rivales de menor jerarquía.
El presente de Boca es complejo: sin victorias, con un plantel sin confianza y con un cuerpo técnico que aún no encuentra respuestas. El tiempo empieza a jugar en contra y la paciencia, como la racha positiva en el Ducó, parece haberse terminado.