Rosario Central tuvo una tarde inolvidable en el Estadio Único Madre de Ciudades. El Canalla se impuso 3 a 1 ante Estudiantes de La Plata en la final de la Supercopa Internacional 2026 y sumó un nuevo título a sus vitrinas.
El árbitro Darío Herrera quedó en el centro de los reclamos del Pincha durante la final ante Canalla. Un penal, una posible expulsión y una mano sobre el cierre fueron las tres acciones más discutidas.
Rosario Central tuvo una tarde inolvidable en el Estadio Único Madre de Ciudades. El Canalla se impuso 3 a 1 ante Estudiantes de La Plata en la final de la Supercopa Internacional 2026 y sumó un nuevo título a sus vitrinas.
El conjunto rosarino, campeón anual de la última temporada, tuvo que remontar el encuentro frente al ganador del Trofeo de Campeones 2025. Y lo hizo de la mano de Ángel Di María, quien apareció en los momentos determinantes y marcó dos goles para darle vuelta la historia.
Cuando Estudiantes ya estaba completamente volcado en ataque en busca del empate, apareció Julián Fernández para ponerle cifras definitivas al encuentro. Fernando Muslera había dejado su arco para intentar participar de la última ofensiva del Pincha y no logró regresar a tiempo para evitar el tercer tanto.
La final estuvo atravesada por distintas decisiones arbitrales que generaron el enojo del conjunto platense. Darío Herrera quedó en el centro de los reclamos de Estudiantes por varias acciones ocurridas durante el partido.
La primera gran polémica se produjo con el penal sancionado a Leandro González Pirez. Luego de revisar la jugada a través del VAR, Herrera determinó que había infracción dentro del área y señaló la pena máxima, una decisión que continuó siendo discutida por los protagonistas del encuentro.
En el segundo tiempo también hubo una acción que provocó los reclamos de Estudiantes. Elías Verón fue amonestado luego de llevarse por delante a Adolfo Gaich.
Desde el lado del Pincha entendieron que la infracción podía haber significado una segunda tarjeta amarilla y, por consecuencia, la expulsión del futbolista de Central. Herrera, sin embargo, decidió no mostrarle la segunda amonestación.
Ya sobre el cierre, cuando Estudiantes buscaba desesperadamente el empate, apareció otra jugada que generó protestas.
El conjunto platense reclamó una mano dentro del área de Rosario Central y pidió que se sancionara penal. Herrera dejó continuar el juego y desde la revisión del VAR tampoco se produjo un llamado para que modificara su decisión.
La acción fue una de las que menos dudas generó dentro de las polémicas del partido, ya que no se observó una intención clara del jugador de Central de intervenir deliberadamente con la mano.
El clima de la final no estuvo marcado únicamente por lo sucedido dentro del campo. En la previa del encuentro también hubo reclamos de parte de Estudiantes por el operativo policial destinado a sus hinchas.
Según denunció Juan Sebastián Verón, los simpatizantes del Pincha tuvieron inconvenientes para acercarse al Estadio Único Madre de Ciudades y también durante el ingreso al escenario de la final. El presidente de Estudiantes habló de “maltrato” hacia los hinchas, sumando un nuevo capítulo a una jornada que terminó con tensión, reclamos y cruces entre los protagonistas.
Después del pitazo final, la bronca acumulada durante el encuentro derivó en incidentes entre jugadores y otros integrantes de ambos equipos. Central, mientras tanto, pudo festejar un nuevo título con Di María como gran protagonista.