Con el resultado 1 a 0 abajo ante Recoleta FC de Paraguay, Boca Juniors apretó el acelerador y buscó por todos lados dar vuelta la historia en los octavos de final de la Copa Sudamericana. El empate, ampliamente merecido, se negó a los 40 minutos del primer tiempo en una ocasión insólita.
El tanto convertido por Pedro Ríos cuando el trámite recién comenzaba provocó un verdadero vendaval Xeneize. Tuvo la pelota todo el tiempo, acorraló a su rival, y le generó más de 14 situaciones claras de gol. Sin embargo, la falta de puntería y la mala suerte conspiraron contra las esperanzas del elenco del Vasco Arruabarrena de irse al descanso con empate.
Increíble jugada de Boca ante Recoleta, que de milagro no terminó en gol:
Dentro de todas las oportunidades importantísimas con las que contó Boca, la más fuerte y destacada llegó a los 41 minutos. El juvenil Leonel Flores la armó bien, llegó hasta el fondo y centró para Miguel Merentiel, que cabeceó al palo a pesar de tener el arco vacío a un metro de distancia. La acción no terminó allí, debido a que el despeje fue capturado por Tomás Aranda. El diez sacó un formidable disparo que reventó el travesaño, picó sobre la línea, volvió a impactar en el horizontar y salió.
Debido a la rapidez con la que se desarrolló la acción, y la cantidad de veces que la pelota estuvo cerca de cruzar la línea de sentencia, el VAR decidió comunicarle al árbitro principal Piero Maza Gomez que esperara para la reanudación, mientras revisaba si no había sido gol.
Insólito e increíble, pero Boca estrelló tres veces la pelota en el palo durante la misma jugada, y aún así no pudo convertir el tan ansiado empate. Esa acción marcó a las claras lo que fue el primer tiempo: superioridad notable del Xeneize, que únicamente falló en la estocada final.