Boca Juniors afronta un cruce tan decisivo como exótico ante Recoleta FC, por los octavos de final de la Copa Sudamericana. El modesto conjunto de Paraguay llega con historias increíbles que van desde un presidente jugador hasta un viejo conocido de la cantera Xeneize.
Recoleta es una institución humilde que debe su apodo al emblemático cementerio ubicado detrás de su estadio Roque Battilana. Fundado en 1931 en la capital guaraní, pasó más de dos décadas deambulando por las categorías del ascenso paraguayo para luego concretar una gesta histórica: logró el título en la División Intermedia y selló su boleto internacional a fuerza de regularidad en el torneo doméstico.
Su andar en la presente edición del torneo continental roza lo perfecto. Encuadrado en una zona altamente compleja junto a gigantes como Santos y San Lorenzo, el equipo paraguayo dio el gran zarpazo al terminar invicto el grupo D, coronando su clasificación directa con un resonante triunfo 1-0 en el mismísimo Nuevo Gasómetro.
De dirigente a futbolista: la insólita historia del presidente jugador
Sin embargo, el costado más pintoresco de la institución no está solo en la cancha, sino en sus oficinas. Luis Vidal, presidente del club desde 2019, rompió todos los moldes al calzarse los botines con 51 años en un duelo oficial del torneo paraguayo, compartiendo cancha incluso con su propio hijo Thiago.
El insólito episodio tuvo tal repercusión mediática que la Asociación Paraguaya de Fútbol debió reglamentar la famosa "Ley Vidal", prohibiendo expresamente que miembros directivos figuren en la planilla del primer equipo. Aunque el mandamás evaluó disputar la llave ante el Xeneize, las normas internacionales lo obligaron a tomar una fuerte decisión: actuar como directivo o ponerse la camiseta.
Cañete y el reencuentro con su pasado en Boca:
El ingrediente futbolístico con tinte emotivo lo aporta Marcelo Cañete. Surgido en las divisiones inferiores boquenses y con su debut bajo la conducción de Claudio Borghi en 2010, el enganche fue tildado apresuradamente en sus comienzos como el "sucesor de Juan Román Riquelme", de quién llegó a ser compañero en sus primeras épocas.
A pesar de que el rótulo no tardó en diluirse y su recorrido se expandió por diversos clubes del continente, el habilidoso volante de 36 años vestirá ahora la camiseta del Canario para medirse ante la institución que lo vio nacer. Un choque con aroma a revancha y condimentos de sobra para una noche internacional que promete acaparar todas las miradas